La gran mentira del euskera


La reforma educativa promovida por el Gobierno de Patxi López, que desmantela la utilización totalitaria de la escuela promovida por el anterior Ejecutivo nacionalista de Juan José Ibarretxe, libera a la gran mayoría de los ciudadanos vascos, y especialmente a los jóvenes estudiantes, del yugo en que los independentistas habían convertido el euskera para subyugar a la mitad de la sociedad vasca no nacionalista. La consejera vasca de Educación, Isabel Celaá, ha modificado la normativa educacional marcadamente sectaria diseñada en su día por Tontxu Campos y ha elaborado un nuevo proyecto curricular en el que tanto el euskera como el castellano pueden ser utilizados como lenguas principales a la hora de transmisión de conocimientos en la escuela, facultando a los centros de enseñanza, que gozan de una autonomía importante en este tema, a aumentar las horas impartidas en un idioma u otro, dependiendo “de la realidad sociolingüística de su entorno.”

Todo esto está muy bien, sobre todo, porque comienza a desmontar el férreo e inmundo entramado de privilegios, prerrogativas y dispensas que el nacionalismo vasco había puesto en marcha, especialmente en los ámbitos educativos y sociolaborales, sobre la utilización y el conocimiento del euskera. Pero, de cuaquier modo, el actual modelo esbozado por los socialistas sigue sin dar respuesta a la que, en mi opinión, es la gran necesidad de los ciudadanos vascos demócratas: el derecho de los hombres y mujeres de este país a educar a sus hijos en el idioma que consideren oportuno.

Actualmente, cualquier niño vasco puede desarrollar sus estudios en la escuela pública vasca íntegramente en euskera. Pero, por el contrario, hoy es imposible que los niños vascos estudien íntegramente en castellano, sin tener que recurrir al euskera. De un modo u otro, de una forma más intensa o menos marcada, siempre estarán obligados, en el mejor de los casos, a tener el aprendizaje del vascuence como asignatura.

Treinta años de opresión nacionalista dan para mucho y, sobre todo, cunden mucho a la hora de convertir las mentiras y las falsedades más escandalosas en verdades inmutables. Es lo que ocurre en el País Vasco y en otras comunidades españolas, por ejemplo, con el tema del bilingüismo, una facultad que, de forma indefectible, todo el mundo relaciona directamente con poseer una gran “riqueza cultural”, olvidando que los idiomas son, fundamentalmente, herramientas de comunicación y que su mayor o menor potencial cultural depende, exclusivamente, de su número de hablantes y de su capacidad para transmitir conocimiento. Que una persona sea trilingue porque conozca idomas como el ma tike, el murrinh-patha o el mohawk, apenas hablados por unos cuantos cientos de congéneres, convierten a este persona en un excéntrico y no en un sabio. Del mismo modo, nuestros hijos estarán mucho más preparados culturalmente, tendrán muchas más herramientas para acceder a la ciencia y la tecnología, y se formarán con un gran armazón de conocimiento si su bilingüismo obligatorio incluye al inglés y al castellano (primera y segunda lengua más habladas en el mundo) y, desde luego, no serán más ilustrados porque se manejene perfectamente en un idioma folclórico, mantenido gracias al fanatismo nacionalista y observado en el resto del mundo como una interesante curiosidad antropológica, como es el euskera. La cultura de una persona no estriba en cuántos idiomas conoce sino, sobre todo, en cuáles son, concretamente, los idiomas en los que puede manejarse.

Dicho esto, defiendo rotundamente el derecho de cualquier familia vasca a que sus hijos estudiente íntegramente en euskera. Pero también quiero que las instituciones autonómicas y estatales defiendan mi derecho, y el de muchos padres vascos, a educar a sus hijos íntegra y exclusivamente en castellano. Esto es la libertad. Y, lo demás, es pura demagogia nacionalista amparada por la ignorancia que caracteriza a la presunta progresía española, sin duda, la más papanata de Europa.

Lamentablemente, una vez más debemos recordar que el Parlamento Europeo, en su último informe sobre este tema, señala, textualmente, que “es esencial salvaguardar la posibilidad de que los padres y responsables de la educación elijan la lengua oficial en que han de educarse sus hijos en los países en que coexistan una o más lenguas oficiales”. Además, el mismo texto anuncia que “ningún escolar (de la Unión Europea) podrá ser privado de la enseñanza en la lengua oficial del Estado.”

¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar los ciudadanos vascos para poder ejercer este derecho?

Información complementaria sobre este tema

6 comentarios:

  1. Pues sí Don Raul, al 100% con lo escrito. A mi que alguien quiera que su hijo tenga una educación 100% en euskera, amen de ridículo, me parece una opción lícita.

    Ahora, "o follamos todos, o la puta al río" (como dice el dicho de forma pelín basta). Yo quiero ese mismo derecho con el español.

    El euskera siempre ha sido un arma política, no un tema cultural.

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  3. Yo opté en mi solicitud de matrícula para mi hija (2 años) por el modelo A, segunda opción el B, en los dos centros públicos cercanos a mi domicilio. Ambos me informaron que sólo ofertan el modelo D para esa edad. ¿De qué me sirve la libertad de opción si no me ofrecen alternativas? Los que queremos que nuestros hijos se eduquen en castellano tenemos que recurrir a la educación privada (ni tan siquiera la concertada) tengamos los recursos o no. Y si no, a tragar con lo que nos echen. ¿Se imagina qué pasaría si un colegio público ofertase únicamente modelo A? Una gran revuelta, seguro. Pero cuando el caso es al revés, todos a callar. ¿Qué tiene de malo el euskera?, me preguntan cuando comento mi caso. ¿Y el castellano?, respondo yo. "Es que así el quitas opciones a tu hija" ¿Cuáles? ¿Y los niños que acuden al colegio alemán, al francés, al inglés o al americano, es que no van a tener opciones en el futuro? Pues sí, las mismas, o quizá más por ser bilingües en idiomas muy difundidos. A mí me parece estupendo que la gente quiera estudiar euskera, que lo hable, que quiera educar a sus hijos en esta lengua, pero por Dios, déjenme a mí decidir qué es lo que considero mejor para mi hija, aunque me equivoque, ya me arrojaré yo mis piedras.

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  4. Gaztelaniaz hitz egin nahi baduzue zoazte Espainara, geure hizkuntza euskara izan da ta beti izango. Inposaketa gehiagorik ez!
    Alemaniara baldin bazoazte alemanez hitz egin zenuten ezta?
    Utzi Euskal Herria ta euskara pakean behin betiko!

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  5. Pero es que en Alemania el idioma oficial es el alemán, y no es que te obliguen a hablarlo, o lo aprendes, o a ver cómo te apañas. Pero aquí, hay dos idiomas oficiales y de la gente depende decidir cuál quiere utilizar. Tu argumento, anónimo, es una estupidez y de un nivel cultural bajísimo.

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  6. Jodein, Sonia, eres tan culta, chica.

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