La ciencia rompe el mito de la exclusividad genética de los vascos

Durante varias décadas, nacionalistas vascos y terroristas vascos han justificado sus creencias míticas sobre el carácter inveterado del pueblo vasco en algunas presuntas verdades científicas que hablaban de las pecularididas genéticas de los habitantes de esta región, de la preponderancia entre éstos del Rh negativo o, incluso, del diferente tamaño craneal que, a decir de algunos necios, como Xabier Arzalluz, caracteriza a los vascos, vascos, vascos. Sobre aseveraciones de este tipo, partidos políticos como el PNV han liderado estrategias de intervención social absolutamente excluyentes y sectarias y sobre dogmas bárbaros como los comentados la banda terrorista ETA ha ido forjando el carácter psicopatológico de sus asesinos.

Pues bien, este mantra obsceno y recurrente que recuerda una y otra vez el carácter mítico del origen de los vascos, acaba de ser definitivamentre demolido por los científicos Hafid Laayouni, Francesc Calafell y Jaume Bertranpetit, de la Unidad de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra, que han poublicado en la revista "Human Genetics" los resultados de un trabajo que llega a una conclusión rotunda: "Los vascos no se diferencian genéticamente del resto de las poblaciones de la península Ibérica".

El artículo, titulado "A genome-wide survey does not show the genetic distinctiveness of Basques" (“Un estudio a la escala del genoma no muestra el carácter genético distintivo de los vascos”), explica cómo los autores han comparado el ADN de 300 individuos de 10 regiones españolas "a fin de aclarar la relación genética de los vascos con las poblaciones de su entorno. Los resultados de su análisis ponen de manifiesto que “los vascos no pueden considerarse un grupo aislado desde una perspectiva genética, y las interpretaciones sobre su origen deben revisarse", según los autores. En opinión de Hafid Laayouni, Francesc Calafell y Jaume Bertranpetit, las peculiaridades que teóricamente respaldarían la singularidad vasca -incluido el Rh negativo- se deben a que los genes implicados "son objetivos obvios de la selección natural en las poblaciones ancestrales, incluso a una escala microgeográfica". Esto implica que las particularidades genéticas de los vascos no hay que hallarlas en el origen de éstos -el mismo que el del resto de los europeos-, sino en los factores ambientales y patógenos a los que han estado expuestos durante su estancia en viejo continente. "Nuestro análisis demuestra que, desde el punto de vista del genoma, los vascos no se diferencian de otras poblaciones ibéricas", escriben los biólogos en Human Genetics.

Según recuerda acertada y aceradamente Luis Alfonso Gámez en el Blog Magonia, “la idea del origen ancestral y diferenciado de los vascos fue acogida con júbilo por el nacionalismo porque implicaba que la historia y la ciencia respaldaban sus pretensiones territoriales. Y el origen del pueblo vasco se rodeó de un halo enigmático que, por ejemplo, llevó al pseudohistoriador Louis Charpentier a escribir un libro titulado 'El misterio vasco' (1975), reeditado el año pasado como 'El linaje cromagnon'. En él, decía que ‘el pueblo vasco ha conseguido, a lo largo de los siglos, conservar y desarrollar su cultura de origen cromagnonoide’, y que los celtas no cruzaron sus tierras porque eran 'territorio sagrado para los descendientes de la raza cromagnon' y, luego, los romanos firmaron tratados con los indígenas, quienes 'aceptaron la instalación de factorías y establecimientos [romanos], que en nada perjudicaron su soberanía'. Sólo faltaban Astérix y Obélix en esa romántica visión de la prehistoria que llevó durante décadas a la inteligentsia vasca a negar la romanización del territorio."

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