Lo que nadie le dirá sobre el euskera


EIG. Raúl González Zorrilla. El ex viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno vasco, Patxi Baztarrika, ha publicado un libro, “Babel o Barbarie”, en el que reflexiona sobre cómo ha evolucionado el euskera en los últimos treinta años, en el que repasa la actual situación política de los programas de euskaldunización y en el que, entre otras cosas, apela a "la necesidad de implicar a todos los ciudadanos en el futuro del ‘euskera’, hablen o no el idioma, ya que la diversidad lingüística "favorecerá la convivencia social".

En su honor, hay que decir que Patxi Baztarrika, dentro del cuadro de fanáticos ultranacionalistas que conformó Juan José Ibarretxe en sus dos legislaturas de Gobierno, fue una persona habitualmente tolerante, flexible y siempre dispuesta a apoyar un camino “tranquilo” hacia la euskaldunización. Baztarrika, en mi opinión, yerra cuando equipara los conceptos de bilingüismo o trilingüismo con riqueza cultural y desarrollo educativo. El bilingüismo o el trilingüismo es un recurso enriquecedor y realmente valioso solamente cuando los idiomas que conforma esta competencia, también lo son.

Desde este punto de vista, que los alumnos conozcan perfectamente español, inglés y francés, por ejemplo, es algo magnífico desde el plano de su desarrollo intelectual, ideológico y emocional, ya que estas herramientas van a permitir que estos niños y niñas puedan no solamente moverse sin problemas por todo el mundo, sino también, y sobre todo, acceder directamente al inmenso caudal de fuentes de conocimiento que conforman la cultura universal. Contrariamente, que los estudiantes vascos tengan que estudiar, por una imposición nacionalista, en euskera, cuando en la mayor parte de los casos su lengua materna es el castellano, poco o nada tiene que ver con el bilingüismo. El euskera resulta sumamente interesante como reto paleolingüístico o como recuerso folclórico, pero su valor como herramienta de comunicación, que a fin de cuentas es lo que importa en un idioma, es radicalmente nulo. Es más, sin presiones identitarias, sin imposiciones nacionalistas y sin los cientos de millones de euros que, también en tiempos de crisis, se gastan en el País Vasco anualmente para su difusión y mantenimiento, el euskera sería únicamente una curiosidad histórica (como el arameo, en Siria) poco más hablada que el klingon que se propaga por el universo Star Trek.

De cualquier forma, el argumento más manipulador, demagógico y torticero que últimamente hemos escuchado para defender lo indefendible (que los niños vascos no puedan educarse en su idioma materno si éste es el castellano) está firmado por Konrado Mugertza, presidente del Consejo Escolar Vasco, quien señala que los padres que nos oponemos a que nuestros hijos sean formados, obligatoriamente, en euskera, estamos “rompiendo el derecho básico de nuestros hijos a ser bilingües”. Mugertza se equivoca, y lo peor de todo es que él lo sabe, con lo que se convierte en un cínico. Los padres que nos oponemos a que nuestros hijos sean educados en euskera no nos oponemos a un bilingüismo que sea español-inglés o a un trilingüismo que se base, por ejemplo, en el aprendizaje del español, el inglés y el francés. A lo que nos oponemos radicalmente es al bilingüismo vacío, inncesario, doctrinario y demagógico que permite que, actualmente, un estudiante vasco pueda estudiar todo su ciclo formativo (2-16 años) exclusivamente en euskera y que, por el contrario, ningún niño de Euskadi pueda realizar el mismo trayecto educativo exclusivamente en castellano.

7 comentarios:

  1. Su articulo me ha gustado mucho. Comparto totalmente su opinion, es mas creo que con los apaños que estan haciendo con las distintas formas de habla de cada zona desapareceran restos de la cultura ligüistica que perduradon hasta hoy y que cuando mueran los viejos se habran perdido para siempre. En relidad se estan cargando su cultura ascestral.

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  2. Bien dicho Don Raul, muy bien dicho, en especial el comentario acerca de como las lenguas enriquecen a la gente en función de su utilidad, no bajo cualquier supuesto.

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  3. Lo del Muguerza ese es de aurora boreal. Aqui todo son obligaciones con la lengua vasca, ¿ y quien es esa señora ?, ¿ de que me sirve conocer el vascuence ?, cuando la lengua se utiliza para algo que no es su funcion, todos los argumentos parecen posibles. La lengua esta para comunicarnos, no para hacer patria, ni identidades, ni naciones, yo estoy totalmente de acuerdo con un articulo de Kenan Malik, en el que llegaba a la conclusion, que a las lenguas, todas en su momento, hay que dejarlas que se mueran por consuncion, si es que nadie las habla.

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  4. Totalmente de acuerdo. Como traductora que soy de varios idiomas, diré que estos no tienen otra función que la meramente comunicativa, es decir, sirven para conectar a dos personas que no hablan una misma lengua. Y punto. Todo lo demás es demagogia y propaganda. Y yo no necesito el euskera cuando sé que la persona que me dirijo me va a entender perfectamente en castellano. Fomentemos el bilingüismo, sí, pero en una lengua útil, como el inglés, o el chino, si se quiere, pero no cometamos errores y redundancias.

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  5. A mi me obligaron a estudiar inglés 12 años. Ni lo sé ni me interesa lo más mínimo. Y no voy a aprenderlo porque me digais que me enriquece leer a Steinbeck en su idioma. Pos lo mismo el euskara. Aio.

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  6. Por eso mismo deberiamos ir hacia un modelo bilingüe euskera-inglés. Inglés por universalidad y euskera por historia.

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  7. O podríamos poner un bilingüismo inglés-latín, si es por historia...
    Cuando dejemos de mirar al pasado y pensemos en el futuro y en lo que le pueda servir a nuestros hijos para desenvolverse en mundo cada vez más globalizado llegaremos a algo bueno.

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