Sutiles complicidades con los terroristas


"Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos." Martin Luther King

El gran drama vasco comenzó a cimentarse hace cinco décadas, cuando la banda terrorista ETA cometió su primer asesinato y demasiados ciudadanos de esta tierra, desde entonces éticamente infecta, miraron hacia otra parte, algunos colaborando directamente con los criminales, otros justificando las más obscenas barbaridades y los más, viviendo como si la infamia repetida no fuera como ellos.

Entre estos cómplices sutiles de lo aberrante se encuentran los que palmean a los proetarras, los que lanzan vítores callejeros de apoyo a presos encarcelados por colocar un coche bomba o disparar un tiro en la nuca o los no pocos hombres y mujeres que en este país distribuyen sus sonrisas más comprensivas y sus mejores dseos a quienes más alto y más claro hablan a favor del totalitarismo nacionalterrorista. Pero, sobre todo, hay demasido colaborador filoterrorista que lo es, simplemente, por no hacer nada. Por no ver, por ceder, por obviar, por olvidar o por no actuar ante quienes, amparándose en la impunidad del matonismo radical, hacen, literalmente, lo que les viene en gana, especialmente en aquellos municipios de Euskadi donde los proetarras de ANV, formación política diseñada por ETA, con la aquiescencia del primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, para estar presente en las elecciones municipales y forales de 2007.


Aquí tienen un ejemplo. En las fotografías adjuntas pueden observar la oficina principal del Banco Guipuzcoano en la localidad guipuzcoana de Pasajes Antxo, convertida en un auténtico museo de propaganda proetarra y secesionista con, al parecer, la conformidad de la entidad, que lleva semanas sin actuar y sin dignarse a limpiar y a adecentar unos escaparates que, tanto por el lado de la calle Hamarretxeta como por lo que respecta a la plaza Gure Zumardia, semejan ser una gran pancarta en favor de la más absoluta indecencia moral. Sin lugar a dudas, si lo colgado en sus vitrinas fueran llamamientos a favor de las víctimas del terrorismo, manifiestos de apoyo a los partidos constitucionalistas o apelaciones para detener, cuanto antes, a los etarras, el Banco Guipuzcoano habría retirado, urgentemente, toda la cartelería...


Y es que, a pesar de que el Gobierno de Patxi López ha traído, sin duda, aires nuevos a Euskadi, en este país lo políticamente correcto sigue siendo situarse al lado del nacionalismo más extremo, colocarse hábilmente en un punto medio e imposible entre los liberticidas y sus víctimas y, sobre todo, no molestar demasiado a quienes matan, a quienes apoyan a los que matan y a quienes permanentemente comprenden, justifican y entienden a unos y otros.

Solamente en Pasajes, población situada a escasos cinco kilómetros de San Sebastián, la banda terrorista ETA, a lo largo de las últimas décadas, ha asesinado a 11 personas, una de ellas un niño. ¿Se imagina el presidente del Banco Guipuzcoano, Javier Echenique, lo que pensarán los familiares de estas víctimas cuando entren, humillados, indignados, heridos y despreciados, a la sucursal de su banco en esta localidad guipuzcoana?. ¿Lo han pensado en alguna ocasión los responsables del resto de las entidades financieras vascas, que mantienen, desde hace más años de los que podemos recordar, el mismo tipo de comportamientos moralmente vergonzosos y pendencieros?

2 comentarios:

  1. Gran artículo Don Raul; yo solo cambiaría lo de "sutiles". El filoterrorismo no puede ser más claro y obvio, nada sutil.

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