La mayor parte de los presos de ETA cree que ha llegado la hora de que la banda terrorista abandone su actividad criminal

EIG. Raúl González Zorrilla. A la hora de valorar la carta firmada por ocho presos veteranos de ETA, en la que éstos señalan que el primer paso para establecer un nuevo proceso de paz debe pasar por "reconocer y reparar" los daños causados a las víctimas del terrorismo, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido muy claro: hay presos de la banda terrorista, dice el ministro del Interior, “que ya han mostrado sus diferencias con la dirección de la banda terrorista y otros, bastantes, que no lo han dicho pero lo piensan".

Rubalcaba sabe bien lo que dice, y sabe que asesinos históricos de la organización criminal como Carmen Gisasola, Joseba Urrusolo Sistiaga, Kepa Pikabea y Rafael Caride Simón, firmantes del documento, lo que están intentando hacer, con la aquiescencia del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, es horadar nuevos espacios para incentivar y dar consistencia a una nueva y definitiva declaración de alta el fuego por parte de la banda terrorista ETA. Y, tal como venimos informando en Euskadi Información Global, el territorio sólido sobre el que habrá de asentarse este anuncio ya está discutido, definido y tramitado por el Ejecutivo central y la mayor parte del colectivo de reclusos de la organización criminal: el intercambio de paz por presos.

La carta de los etarras es, en este sentido, un aviso dirigido hacia esa parte de los presidarios de la banda que, como algunos miembros de la organización y algunos elementos de la autodenominada “izquierda abertzale”, aún siguen abogando por la imposición de la violencia, el terror y el miedo. “Esto es lo que hay”, dicen los veteranos y lo hacen sabiendo que, tal y como ha revelado Euskadi Información Global hace unos días, la mayoría de los etarras en las cárceles, está de su lado. Actualmente, sólo entre un 5% y un 10% de los terroristas en prisión, según cálculos de los propios presos, abogan por la continuidad de la actividad terrorista.

El ofrecimiento gubernamental de paz por presos, está sobre la mesa. Y los más interesados en que ésta salga adelante, son los propios etarras encarcelados. Habrán de llegar más movimientos. Y sin esperar demasiado tiempo.

De hecho, Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos y uno de los elementos clave de esta estrategia, ha señalado que si se "consolida" la renuncia a la violencia, los partidos y las instituciones vascas "tendrán que plantearse la tarea de construir la paz". Algo que, en su opinión, implicaría "cambiar muchas mentalidades, muchas cosas."

Si esto ocurre, afirma que en el futuro se tendría que trabajar en la participación de todas las opciones políticas en las instituciones y estima que será necesario "hablar de las heridas que ha dejado la violencia en el País Vasco todos estos años".

"Estaríamos más en un esquema de reintegración social, política, de conciliación y convivencia, más que en un esquema de un acuerdo político sobre el Estatuto que de paso a todo eso. Más bien el esquema es al revés."

En opinión de Jesús Eguiguren, Batasuna ha ganado el "pulso" a ETA por el control de la izquierda abertzale y la paz se logrará durante el tiempo de Gobierno de Zapatero.

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