CARTAS AL DIRECTOR

Contribuir al engaño

Sr. Director

Contradictoria la reciente declaración de la Fundación Fernando Buesa, pidiendo “gestos si ETA para”. Contradictoria la petición de favorecer la reinserción de los terroristas, teniendo en cuenta que “fehacientemente y recientemente” los etarras han manifestado que continuarán con la lucha armada para conseguir sus objetivos políticos. Más, las declaraciones y documentos encontrados a los últimos detenidos en Francia, muestran con claridad que continuarán con la violencia. La complementaria Batasuna, apreciando su aislamiento, soledad y la debilidad global, tratan de eludir su ilegalización y de cara a las elecciones municipales y forales, manifiestan que quieren conseguir sus objetivos “por medios exclusivamente políticos y democráticos”. Bueno, esto es lo que tienen que testificar los patriotas equivocados. Tienen que verificar, llevándolos a cabo, comenzando por pedir perdón por el sufrimiento implicado a la mayor parte de la sociedad, condenando la triste historia del terror, el terrorismo y los crímenes cometidos, aclarando que se incorporan al Estado de Derecho y que aceptan las reglas de juego. Estos son los “gestos” que se les pueden ofertar. Lo demás sería reconocer que tuvieron alguna razón para acometer atrocidades y a contribuir a su engaño.

A estas alturas, después de tantos engaños, mentiras, manipulación y equidistancia, después de casi mil asesinatos, pedir “medidas favorecedoras” para la reinserción de quienes de hecho, hasta ahora, no han dado un paso para reconocer sus errores y reinsertarse, es un contrasentido.

Claro que tenemos que prepararnos para la consecución de la convivencia ante el final de ETA, pero si durante 50 años la mayoría de los ciudadanos, en mayor o menor medida, hemos sido víctimas de los violentos, son ellos quienes tienen que “hacer gestos” para su reinserción.

Todos deseamos que el final de ETA, se produzca cuanto antes, pero no a cualquier precio.

Nino Muñoz (Vitoria)









Desalentador


Sr. Director:

Visto lo visto y viendo cómo se agotan los plazos, el acuerdo sobre el Plan de Educación para la Paz y para la Deslegitimación de la Violencia, parece poco menos que imposible. Anteriormente, el gobierno de Ibarretxe, presionado por las circunstancias, lanzó su Plan, pero calmado el temporal, poco menos que lo metió en el cajón. Ahora, consecuentemente, Urkullu y compañía, pelotean y aparentan disposición para firmar el presentado por el Gobierno vasco, pero se aprecia que no están por arrimar el hombro. No lo están porque no toleran que las víctimas, relegadas durante su mandato, puedan tener ahora un papel esencial en la educación por la paz y en la deslegitimación de sus victimarios. No lo están porque si se llevara a efecto el plan, saldrían a relucir sus contradicciones, sus posicionamientos y dejaciones sobre las víctimas y amenazados y sus pactos con los violentos.

Evidentemente, los jeltzales se encuentran en una situación embarazosa, incómodos ante la propuesta del plan, pero no tienen el coraje para rechazarlo o aprobarlo. Les inquieta el significado de las víctimas y el mensaje que puedan transmitir, dado el sufrimiento padecido y que padecen, ocasionado por su proyecto compartido para la autodeterminación o independencia. Están incómodos y marean la perdiz porque las víctimas de ETA puedan tener el reconocimiento que se merecen y porque no quieren admitir que en el documento aparezca la referencia al Estado Constitucional, ni sus silencios y pasividad con respecto a la banda.

Seguirán enmascarando el rechazo al Plan aunque podrá salir adelante “arreglado y provisionalmente” pero resulta desalentador que no sea posible el consenso para la educación por la paz y para deslegitimar a los etarras.

Nino Muñoz (Vitoria)

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