Los 13 millones de euros que el Gobierno de Patxi López destina a promocionar el euskera crearían 3.250 puestos de trabajo en el País Vasco



EIG. Raúl González Zorrilla. Desde sus inicios, el Gobierno socialista de Patxi López se encuentra incomprensiblemente acomplejado por "no ser demasiado nacionalista" y, consecuentemente, no pierde oportunidad para demostrar que, a pesar de apoyarse en el PP, sigue siendo más vasco que nadie.

En este sentido, décadas de manipulación histórica y años sucesivos de confundir obscenamente el mito, la ensoñación y el irracionalismo esencialista del PNV con la civilidad democrática y el respeto institucional, han llevado a que en el País Vasco se entienda como dogma algo que, simplemente, es una burda mentira: que el idioma de los vascos es el euskera.
En Euskadi conviven dos idiomas oficiales, el español y el vascuence, y ambos dos son las lenguas de los vascos por mucho que esto indigne a los más mostrencos y reaccionarios del lugar. Pero, además, el único idioma que los ciudadanos vascos, como el resto de los ciudadanos españoles, estamos obligados a aprender y conocer, es el castellano, tal y como lo señala la Constitución en su artículo 3.1.

Uno de los grandes éxitos del nacionalismo vasco desde el inicio de la Transición, reforzado por la incapacidad del ordenamiento institucional español para imponer y hacer valer en el País Vasco los mas elementales principios democráticos, ha sido el de hacer creer a todo el mundo, no nacionalistas incluidos, que el único idioma con derechos en Euskadi es el euskera, mientras que el español, el segundo idioma más hablado del mundo, es algo así como una rémora de "los invasores" contra la que hay que luchar siempre que se pueda.

Así las cosas, durante casi cuarenta años de administraciones nacionalistas, los fondos económicos que se han destinado a implantar entre los ciudadanos vascos un idioma, el euskera, que resulta intelectualmente ajeno a la mayor parte de la población de esta comunidad y cuya importancia cultural en el mundo globalizado que vivimos es absolutamente nula, son difícilmente calculables. Todo ello, además, para alcanzar unos resultados lamentablemente patéticos desde un punto de vista estadístico y absolutamente aberrantes desde un punto de vista educativo: por un lado, tras cuatro décadas de totalitarismo idiomático nacionalista, menos del 20% de los ciudadanos vascos utiliza habitualmente el euskera, mientras que, por otra parte, todos los niños vascos que hoy por hoy deseen educarse en la escuela pública de esta autonomía han de hacerlo en este idioma, porque, actualmente, ningún estudiante en Euskadi puede llevar adelante sus cursos íntegra y exclusivamente en... castellano.

Lejos de acabar con esta utilización espuria del euskera llevada a cabo por el nacionalismo vasco, el Ejecutivo socialista insiste, sacando pecho, en el mismo comportamiento indecente y grotesco. Ahora, la Administración liderada por Patxi López acaba de presentar una partida presupuestaria de 12.690.000 euros destinada a promocionar y fomentar el uso del euskera en las empresas publicas y privadas, en las asociaciones y en las distintas instituciones municipales de Euskadi. Todo esto, claro está, independientemente de otras tantas y casi incontables partidas que se destinan a la promoción rastrera del euskera en los centros de enseñanza, en la televisión pública, en el funcionariado, en la Ertzaintza... Además, y como si esta dotación económica para revitalizar un idioma minoritario, innecesario y folclórico no fuera una infamia en los tiempos que corren, la viceconsejera de Política Lingüística, Lourdes Auzmendi, ha explicado que la situación de crisis económica apenas ha provocado una mínima reducción presupuestaria y ha destacado "el gran esfuerzo" realizado desde su departamento para mantener dichas ayudas.

Lo que no dice el Ejecutivo de Vitoria es que las instituciones calculan que un millón de euros de inversión pública destinada a impulsar el empleo se traduce, aproximadamente, en la creación de 250 puestos de trabajo. Pues bien, si el Gobierno de Patxi López en vez de destinar 13 millones de euros a promover y reforzar un idioma carente de valor como herramienta comunicativa y que únicamente sirve para reforzar las estrucuturas de poder creadas por el nacionalismo más radical, hubiera dirigido ese montante a la creación de nuevos puestos de trabajo, se hubieran podido poner en marcha en Euskadi la friolera de... 3.250 empleos.

No sabemos, en fin, cuánto nos ha costado a los ciudadanos, a lo largo de los últimos cuarenta años, esta querencia totalitaria para que la mayoría de los vascos abandonemos nuestra lengua materna y pasemos a farfullar un idioma cuyo único valor, el paleolingüístico, ha sido también dilapidado por la normalización lingüística nacionalista. Pero sí sabemos lo que nos va a costar a todos los vascos promover, impulsar y alentar la utilización del euskera en el año 2010, en medio de la peor crisis económica que vive Europa desde hace casi un siglo: 3.250 puestos de trabajo.

Documento complementario: "La economía de la secesión. El coste de la 'no-España' en el País Vasco. Mikel Buesa

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