El integrismo islámico asoma su rostro en el País Vasco, donde viven 25.000 musulmanes


Un juzgado de Vitoria ha dado por retirada la denuncia que una mujer musulmana presentó contra un médico por obligarle a quitarse el "niqab", el velo que cubre toda la cabeza excepto los ojos, ya que ante el tribunal también se opuso a retirarse dicha prenda.

En la vista suspendida se iba a juzgar tanto la denuncia de la mujer así como otra por amenazas contra el marido de ésta, presentada por el médico que la atendió, ya que presuntamente el esposo quiso agredirle. Sin embargo, la vista no se celebró ya que el fiscal solicitó la conversión del procedimiento en diligencias previas para investigar los hechos, no como un juicio de faltas, sino por un posible delito de atentado a la autoridad al tratarse de un médico presuntamente amenazado.

Al parecer, los hechos ocurrieron el pasado mes de junio, cuando la mujer, Nadia Chabbi (en la imagen), acudió con el "niqab" al centro de salud de Olaguibel, en Vitoria. Nadia Chabbi, que se encuentra en periodo de gestación con un posible embarazo de riesgo, pidió ser atendida por el jefe de la Unidad de Atención Primaria, a quien solicitó un informe médico y un volante para el ginecólogo. El responsable de Atención Primaria le pidió que se quitase el velo "para saber con quién estaba hablando", a lo que ella se opuso por "sus principios religioso". Tras este desencuentro, el marido de la mujer se enzarzó en una violenta disputa con el médido, discusión que cesó ante la intervención de un miembro de la Ertzaintza.

Ayer iba a tener lugar la vista por estos hechos. Al ver a la mujer cubierta, la jueza le pidió que se quitara el velo para ser identificada, dado que no llevaba ningún documento que acreditara su identidad. La jueza requirió hasta en tres ocasiones que se quitara el velo, pero Nadia Shahbi se negó, por lo que le dijo que abandonara la sala y que su denuncia se archivaba.

En la actualidad, viven en el País Vasco 25.000 musulmanes.

- Análisis -

La cada vez más abundante presencia en nuestras calles de mujeres musulmanas con distintos tipos de velo ha abierto en nuestro país un intenso debate sobre la necesidad de limitar legalmente o no la utilización de este tipo de prendas.

Por muy reticentes que podamos ser ante la contemplación en los espacios públicos de personas ataviadas con prendas que tienen un carácter religioso, debemos hace un esfuerzo para que nuestras democracias sean lo suficientemete flexibles y tolerantes para permitir que los nuevos ciudadanos que llegan de otros lugares del mundo utilicen los atavíos que deseen. Dicho esto, también hay que explicar con contundencia que en nuestras sociedades occidentales en general, y en España en particular, el empleo público de estas indumentarias ha de estar limitado, principalmente, a que dejen claramente al descubierto los rostros de las personas que las portan.

En nuestras sociedades occidentales y democráticas, mostrar el rostro públicamente no solamente es un símbolo básico de respeto, sino que también es un símbolo de normalidad, de igualdad, de reconocimiento y de integración. Por supuesto, el descubierto de los rostros también es un valor añadido para la seguridad colectiva. En este sentido, quizás no debe haber ningún motivo para impedir en nuestros espacios colectivos la utilización de velos como el “hijab” o el “al-amira” (que dejan plenamente al descubierto el rostro de las mujeres que lo portan y que se asemejan a los utilizados, por ejemplo, por algunas monjas católicas) pero, por el contrario, es totalmente necesario prohibir radicalmente que mujeres musulmanas se paseen por nuestras calles portando el horror del “niqab” o del “burqa” (velos que en sus versiones más extremas ocultan absolutamente el cuerpo de las mujeres).

La utilización de velos en las escuelas o en cualquier tipo de centros públicos, educativos o no, debe estar regulada por la prohibición, tal y como se ha hecho en otros países, de cualquier prenda que impida la identificación de las personas. En este sentido, la libertad de expresión, de pensamiento y de creencias debe hacer posible que, quien lo desee, porte un “hijab”, una pequeña cruz, el colgante de una estrella de David o una marca sij, de la misma forma que se permiten otros símbolos políticos o culturales de corte más occidental. Por el contrario, la utilización de símbolos religiosos radicales que agreden en lo más profundo los valores de transparencia y respeto sobre los que se levantan las sociedades occidentales ha de estar radicalmente prohibida y perseguida.

Se trata, en definitiva, de que la utilización de cualquier símbolo religioso esté sujeta a las costumbres, limitaciones y exigencias de los Estados laicos y democráticos y que, por encima de todo, no ocurra al revés, y que sea el fanatismo y la cerrazón religiosa la que se imponga en nuestras sociedades libres, tal y como ya ha ocurrido, con demasiada reiteración, en algunos países europeos.

Fotografía: www.elcorreo.com

6 comentarios:

  1. Hola! Muy buen blog, no lo conocía!!Como los que leen este blog la mayoría somos vascos, ya de paso os recomiendo una web donde puedes descargarte música en euskera online! http://www.ibaimusic.com

    Saludos

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  2. Buen análisis Don Raul. Hablar de libertad para usar el "niqab" es como hablar de libertad de elección con las mujeres que han sufrido la ablación, es una burla.

    Bajo la excusa de "respetar las tradiciones religiosas", se nos intenta crear una sociedad dentro de la sociedad, a saber, un geto con diferentes reglas. Porque el islam es lo que busca, la no integración y la generación de espacios donde ir apartando a la ley ordinaria.

    Yo no creo en un islam pacífico, lo digo así de claro, porque considero que el islam es un sistema politico-religioso para controlar cada segundo de la vida de sus "fieles". Creo es incompatible con las democracias occidentales. Y esto del Niqab o el Burka son casos extremos, pero son tan solo otras puntas de lanza de lo que se nos viene encima.

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  3. Si no se adaptan que se vuelvan a su país. Lo que faltaba...no es cuestión de xenofobia, es que ya no sé que va a pasar con tanta estupidez...Que se lo digan a los españoles que se iban a Alemania en los años 50:A donde fueres, haz lo que vieres...y punto final.Estoy de los velos hasta la coronilla, a parte de ser algo absolutamente machista...que se lo ponga el marido...y más dureza y al trullo con ellos por tontos...

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  4. Meter a un colectivo de más de 30.000 personas en el mismo saco es como no distinguir entre dátiles y camellos. Si formamos nuestras opiniones en base al conocimiento que aportan los medios de comunicación estaremos alimentando una espiral de ignorancia cada vez más oscura. es como fotocopiar fotocopias de fotocopias de fotocopias del original.
    Si quieren saber quienes somos y qué opinamos los musulmanes vascos, por favor, un poco de rigor informativo y contrastación de fuentes.

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  5. Estimado Javier:

    Si lo deseas, y nos facilitas tu dirección de correo electrónico, nos pondremos en contacto contigo para que nos des tu opinión sobre cómo es el colectivo de musulmanes vascos.

    Muchas gracias,

    Un cordial saludo,

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  6. Ya sabeis donde terminaron está pareja. De mercenarios en Siria después de supuestamente haber estafado a Osakidetza con un supuesto cancer. En esté video ya no aparece con el nicab, ese que no le obligaba su marido ha llevar y tampoco era consciente de lo que hacia en Siria , era cosa de su marido.
    https://www.youtube.com/watch?v=I8Yo_eOMsYE

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