Los ertzainas espías buscaban identificar a miembros del CNI en Euskadi y trataban de encontrar información oculta de destacadas personalidades vascas


EIG. Redacción. San Sebastián. Los miembros de la Ertzaintza imputados por haber espiado para el PNV habían recabado datos personales sobre múltiples personalidades alavesas, en su mayor parte del ámbito no nacionalista, y habían ido dando forma a una abundante información confidencial y privada que la policía y el juez hallaron en el despacho de Aitor Tellería, el “ex número dos” del Partido Nacionalista Vasco en Álava.

Entre los objetivos de esta red de espionaje puesta al servicio del principal partido nacionalista de Euskadi, se encuentran políticos de la oposición, empresarios, altos cargos de instituciones no identificadas con el PNV e intelectuales, entre los que destacan nombres como los de Alfonso Alonso (PP), Javier Rojo (PSE), Txarli Prieto (PSE), Patxi Lazcoz (PSE), José Manuel Farto (SEA – Patronal alavesa -) y Javier Otaola (escritor, articulista y síndico de Vitoria).

Al parecer, además, los ertzainas espías, que formaban parte de la Unidad de Investigación y Análisis de la Ertzaintza, creada en su día para que trabajara contra el terrorismo, tenían un especial interés por descubrir e identificar a miembros o colaboradores del CNI que estuvieran trabajando en el País Vasco, y habían incluido en su listado algunos nombres de hombres y mujeres al parecer “sospechosos” de desempeñar esta actividad.

Dice el dicho que “cree que el ladrón que todos son de su condición” y, por ello, el PNV siempre ha tenido una obsesión particular con los servicios secretos españoles: en los años setenta, les culpó de introducir droga en el País Vasco para “destruir nuestra tierra”; en los años ochenta, el antiguo CESID era acusado por Xabier Arzalluz de espiar a los nacionalistas; y, a finales de los años noventa, miembros del Gobierno de Juan José Ibarretxe denunciaron, en una argumentación delirante, que el CNI se encontraba detrás de la puesta en marcha del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) y de la plataforma ciudadana Basta Ya!.

La actual Unidad Antiterrorista, donde trabajaban los ertzainas espías, se formó con agentes de libre designación política

Por lo que se ve, el PNV continúa ofuscado con los servicios secretos españoles, algo muy propio de un partido que, a lo largo de su historia, ha utilizado con profusión a confidentes e informadores. No hay que olvidar que el PNV, en su momento, intentó pactos con el movimiento nazi, firmó acuerdos con la CIA y estableció una línea fluida de intercambio y colaboración con los servicios secretos de Israel.

Aunque donde más ha utilizado el PNV a sus informantes ha sido dentro del propio País Vasco. El exlehendakari Carlos Garaikoetxea ya fue espiado por la Ertzaintza a comienzos de la década de los ochenta, cuando este cuerpo policial se encontraba bajo las órdenes de un imacionalista ntegrista como Luis María Retolaza. EL PNV también espió impunemente a los socialistas cuando éstos participaron en Gobiernos de coalición con los nacionalistas. Y, en tiempos mucho más recientes, mandos de la Ertzaintza siguen filtrando al PNV todas y cada una de las decisiones que se toman en el Departamento de Interior dirigido por el socialista Rodolfo Ares.

La entrega y sumisión de algunos miembros y unidades de la Erzaintza al PNV la explica perfectamente Gorka Maneiro, diputado de UPyD en el Parlamento vasco: “Esta policía política, al servicio del partido, facilitó que, durante años, los agentes que accedieron a la Unidad de Investigación y Análisis, la actual Unidad Antiterrorista, lo hicieron a través de una libre designación, siendo filtrados por los mandos políticos. Este último caso de espionaje demuestra, una vez más, la necesidad de un cambio real en Euskadi y deja en evidencia al PNV. Se confirma la necesidad de que es necesario gobernar el País Vasco de otra manera, pensando en el conjunto de los ciudadanos, eliminando las prácticas mafiosas y la creencia de algunos de que éste es su país, su policía, sus instituciones y hasta sus ciudadanos.”

De la misma opinión es José Antonio Pastor, secretario general del PSE vizcaíno. Para éste, la normalidad democrática del País Vasco se encuentra “pervertida” ya que el hecho de que "se pretenda utilizar a la policía como una policía política al servicio de un partido" no tiene "precedentes en la democracia española" y "solamente es propio de los regimenes dictatoriales". A juicio de Pastor, “estas cosas no pasan por casualidad, sino porque treinta años ininterrumpidos de detentar el poder, de forma permanente, dan lugar a este tipo de situaciones. Se trata de una forma de entender el país y la política desde un punto de vista patrimonial que confunde el Gobierno con el PNV, al país con el PNV y a las instituciones con el PNV".

Información complementaria: "La Ertzaintza espía para el PNV"


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