Investigación: ETA y los movimientos islamistas utilizan el deporte amateur para captar y formar terroristas


EIG. Raúl González Zorrilla. Madrid. El terrorismo etarra, como el terrorismo islamista, prospera en pequeñas sociedades cerradas, en guetos fanatizados, en ámbitos intelectualmente arrasadados por el integrismo ideológico, en reductos convivenciales donde los más ignorantes, los más viles y los éticamente más depravados van macerando con ahínco su odio, su inquina y su aborrecimiento hacia todo aquello que les resulta ajeno. En estos espacios asfixiantes, auténticos agujeros negros para la humanidad, la convivencia y la tolerancia, es donde los individuos que luego dispararán un tiro en la nuca a un concejal de barrio, que colacarán un coche bomba en un supermercado o que se reventarán en el interior de una escuela judía, pierden también, orgullosos y felices, sus últimas migajas de empatía con quienes pronto habrán de ser sus víctimas.

Gurutz Agirresarobe ha vivido, durante los últimos diez años, en uno de estos lugares geográficos abonados a la iniquidad, a la perversidad y la infamia. A su alrededor había demasiados hombres y mujeres que justificaban todos y cada uno de los crímenes de ETA y, sobre todo, había más asesinos con doble vida y más miembros de la banda capaces de matar para volver luego a su actividad normal con sus vecinos, su familia y sus amigos.

Agirresarobe, por ejemplo, había coincidido en el equipo de rugbi de Hernani (ver vídeo 1), una localidad guipuzcoana donde el peso de terroristas y proetarras es tal que en sus calles resulta difícil no sentirse constantemente vigilado, amenazado y señalado, con Beñat Aginagalde. En la época en la que el primero, presunto autor de la muerte de Joseba Pagaza, se movía en la más absoluta impunidad, Aginagalde estudiaba Medicina. Éste, con el tiempo, entraría en ETA y, en 2008, asesinó al concejal del PSE Isaías Carrasco y al empresario Inaxio Uria. Aginagalde también colocó un coche bomba en la Universidad de Navarra, tres meses antes de acudir a sus instalaciones para realizar el examen del MIR. No avisó de la colocación del artefacto explosivo, por lo que sólo el azar evitó una masacre. Para entonces, ya había cometido sus dos asesinatos. Por si todo esto fuera poco, en el atentado en Pamplona, le ayudó otro miembro del equipo de rugby de Hernani: Joanes Larretxea.

Con semejantes animales en sus filas, el equipo de rugby de Hernani estuvo a punto de llegar a la máxima división de este deporte y llegó a ser campeón de España juvenil.

La práctica del deporte amateur une mucho a los terroristas y, sobre todo, facilita enormemente las relaciones entre los criminales y entre quienes amamantan ideológicamente a los asesinos. La mayoría de los terroristas que tomaron parte en los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid habían jugado juntos a fútbol en diferentes equipos. El antropólogo norteamericano Scott Atran (ver vídeo 2) ha identificado y demostrado cómo al menos diez de los terroristas suicidas utilizados por Hamas en los últimos años formaban parte de los equipos de deporte colectivo organizados por una mezquita extremista. De hecho, algunos oficiales israelíes están convencidos de que los líderes de Hamas buscan en este tipo de equipos deportivos a los hombres más violentos y radicales.

Cuando la red terrorista islamista de Al Qaeda mantenía sus cuarteles generales en Sudán, Osama Bin Landen organizó su propia liga de fútbol, en la que participaban varios equipos de la región y en la que había encuentros todos los fines de semana. En Indonesia, la organización terrorista Jemaah Islamiya mantiene a sus militantes en contacto, bien controlados y comunicados entre sí, a través de partidos de fútbol que juegan habitualmente.



3 comentarios:

  1. HERNANI: RUGBY Y TERRORISMO
    Jean Philippe Bidart, histórico dirigente de Iparretarrak, jugaba a rugby en su pueblo, en su equipo –según Midi Olympique-, también jugaban los gendarmes. En aquella pequeña sociedad cerrada de pueblo vasco escondido en la montaña, el equipo de rugby unía en entrenamientos y partidos a quienes el resto del tiempo jugaban, uno a extender la muerte como patria hasta que, después de dos asesinatos de otros jóvenes uniformados, por fin fue arrestado, saliendo de la cárcel a los 19 años por la clemencia de una sociedad democrática, demasiado fuerte para que una banda de cretinos pueda hacerlo temblar siquiera. Por cierto, su estancia en prisión no le ha hecho llegar la más mínima luz a su única neurona.
    Ignoro si en el equipo de Hernani han jugado jóvenes que luego optaran por trabajar en algún cuerpo policial. Me contaron que en un partido en Landare se descubrió que un pilar del equipo visitante era ertzaina y que éste padeció una excesiva dureza de los jugadores locales e incluso el entrenador lo tuvo que retirar de la cancha. También sé que jugadores que eran familiares de políticos no vinculados al mundo etarroide o simplemente de víctimas de esta guerra unidireccional han jugado con alteraciones en sus apellidos pero no sólo para garantizar su seguridad en Hernani.
    La coincidencia de tres jugadores de rugby del Hernani vinculados directamente a ETA ha sido subrayada estos días por los medios de difusión con la frivolidad característica de los mismos que ni el rugby ni Hernani merecen.
    Hernani es una de esas pequeñas sociedades cerradas del entorno de las capitales vascas, resultado del desarrollo industrial, el urbanismo especulativo y un entorno rural enraizado en la tradición. No es un gueto fanatizado pero tiene en sí una mayoría social formada por una de las dos comunidades que conviven y conmueren en Euskadi, la que odia España –la España cuya imagen ha construido el nacionalismo periférico-.
    Los intelectuales nacionalistas han liderado el integrismo ideológico de estos entornos periurbanos que en un momento histórico se adscribieron al carlismo catolicón y actualmente al revolucionarismo tercermundista y ecofascista. Son reductos –Hernani es territorio arapahoe para los donostiarras-, donde se vota sistemáticamente a los que más y mejor encarnan el odio a lo español.
    Lógicamente en estos pueblos hay un verdadero muro palpable aunque intangible que los divide. Quien es nacido en uno de los dos Hernanis excepcionalmente cambiará de bando, sólo la cuadrilla, las relaciones afectivas o el equipo deportivo le permitirán contactar a los otros. Pero es un contacto externamente nacionalista porque es la única manera de pervivir, dentro del pueblo o se acepta el uniforme o no se vive, así que el silencio ante la barbarie y la imposición de la alabanza al terrorismo se conjugan en lo que es la comunicación entre vecinos, sobre todo con ocasión de las fiestas populares ¿Cuántos otros Hernanis hay en Euskadi?
    España tiene muchos deberes pendientes, uno de ellos es seducir a la sociedad vasca, a esa galaxia de sociedades que conforman Euskadi para que dejen de haber demasiados hombres y mujeres que justifican todos y cada uno de los crímenes de ETA. Pero hay que querer hacerlo y España está muy lejos de esta parte de España, tan lejos que puede mezclar rugby, Hernani y ETA como ha hecho con fútbol, Mandela y vuvuzellas y no preguntarse el por qué de las cosas.

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  2. Han colgado un vídeo de minutos que parece una broma ¿qué problema hay en hacer deporte?acaso se escucha algo que no ha llegado a mis oidos.

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  3. si hubiese comido tortilla de patatas también escribirían eso?

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