La Guardia Civil y las fuerzas de seguridad europeas comienzan a considerar a Facebook y las redes sociales como elementos esenciales de investigación a la hora de luchar contra el terrorismo

Fuente de la imagen: "The Economist"
Euskadi Información Global. Redacción. Vitoria. Las principales bandas terroristas internacionales están abandonando su tradicionalmente rígida organización vertical para convertirse en entidades criminales estructuradas en forma de una red abierta donde los núcleos directores se expanden y difuminan y en la que las decisiones se toman, cada vez más, de una forma horizontal. 
La rotundidad, la solidez y la impermeabilidad que caracterizaba tradicionalmente los organigramas de las formaciones terroristas surgidas en la segunda mitad del pasado siglo XX está dando paso a corporaciones delictivas diluidas en complejas estelas formadas por cientos o miles de individuos que han hallado en Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación unas herramientas privilegiadas para la comunicación, la colaboración y el contacto permanente. Entre estos instrumentos, destaca el empleo intensivo, sistemático, eficaz y constante que las bandas terroristas hacen de las redes sociales más seguidas del planeta, entre las que destacan algunas como Facebook o Twitter.
ETA no es ajena a este empleo masivo y estratégico de estas nuevas herramientas de comunicación online interpersonal, aunque con alguna diferencia destacada con respecto a la utilización que hacen de las mismas otras organizaciones terroristas como Al-Qaeda. De hecho, ETA, a pesar de la fuerte y persistente presión policial que sufre en España, en Francia y en el resto de los países europeos, continúa manteniendo una estructura vertical en la que cada terrorista desempeña tareas muy concretas y definidas previamente por la organización. Si bien es cierto que a los etarras les resulta cada vez más difícil mantener este tipo de  funcionamiento (durante este año, por ejemplo, las fuerzas de seguridad han detenido a algunos  individuos  que eran incapaces de ponerse en contacto con la dirección de la banda),  ETA no tiene ninguna posibilidad de cambiar radicalmente una forma de organizar su entramado que lleva utilizando desde hace más de cincuenta años. 
Pero según análisis policiales a los que ha tenido acceso Euskadi Información Global, ETA y las organizaciones proetarras que orbitan a su alrededor están haciendo un uso intensivo de Facebook para identificar, reconocer, convencer y, en su caso, incorporar a nuevos terroristas a sus filas, sobre todo después de que sus puntos fuertes de "reclutamiento", la "kale borroka" o las "herriko tabernas", estén siendo desmantelados por la policía y los jueces. La Guardia Civil no tiene dudas al respecto "ETA está intentando sumar nuevos miembros a través de las redes sociales", y desde este cuerpo policial se explica que, para ello, los asesinos realizan "un estudio de los perfiles de las personas que serían susceptibles de pertenecer al grupo terrorista. Tratan así de conocer de manera clara a potenciales etarras para contactar con ellos y, en última instancia, para captarlos para formar parte de la banda criminal".
Hay que recordar que, el pasado 17 de febrero, los Mossos d'Esquadra detuvieron en un pueblo cercano a Camprodon (Gerona) a Adur Aristegui Aragón y a Jon Rosales Palenzuela, dos presuntos miembros de ETA vinculados al “comando Vizcaya”. Una sencilla investigación en Facebook reveló, apenas unos minutos después, que Rosales no solamente tenía un perfil en esta red social sino que, además, lo mantenía con un nivel mínimo de privacidad, lo que permitía que fuera visible para cualquiera. Meses antes, algo similar había ocurrido cuando la Ertzaintza detuvo a varios etarras, entre los que se encontraba Olaitz Lame, presunta responsable de conducir coches-bomba y una terrorista con una larga experiencia en la organización criminal. Pues bien, Lame también mantenía una cuenta abierta en Facebook que propició a la policía un completo  e interesante listado de contactos.
Uno de los principales problemas con el que se encuentran las fuerzas de seguridad a la hora de investigar en estos espacios virtuales es que se trata de un tipo de trabajo absolutamente nuevo y sin apenas referentes. "Esencialmente", explica un experto policial en este tipo de investigaciones, "se trata de analizar, relacionar y seguir miles de datos para, al final, ser capaces de extraer unas conclusiones coherentes de los mismos. Es una tarea muy compleja que tiene que ver tanto con las grandes teorías sobre el análisis matemático y estadístico de la comunicación como con el poseer amplios conocimientos en la utilización de Internet para buscar información pertinente".
Roy Lindelauf, miembro del Ministerio de Defensa holandés, es uno de los grandes especialistas mundiales en lo respecta al estudio de las redes sociales como elemento de lucha antiterrorista. Autor del trabajo "Network analysis in counterterrorism", que publicamos íntegramente aquí, Lindelauf explica que, indefectiblemente, el análisis de redes tiene un papel útil que desempeñar en la lucha contra el terrorismo. "Los grupos terroristas se han descentralizado, por lo que la cartografía de sus redes sociales es similar a descifrar la imagen confusa de un plato de pasta". Para Lindelauf, que ha desarrollado un exitoso programa de software antiterrorista utilizado con profusión por las agencias de inteligencia de los Países Bajos, en muchas ocasiones, "los terroristas clave en un grupo no son los líderes, sino las personas de segundo nivel, conductores, guías, cómplices e individuos de apoyo que guardan, por ejemplo, abundantes direcciones y números de teléfono. Estas personas tienden a destacar en los modelos de red debido a su alto nivel de conectividad." 
Para encontrarlos, los analistas realizan "mapas estructurales" que, por ejemplo, dieron un excelente resultado en la captura de Saddam Hussein, en 2003. Según explica Bob Griffin, director general de i2, una empresa británica que realizó el programa informático con el que se identificó al líder iraquí, su hallazgo fue consecuencia de un estudio exhaustivo de las redes sociales de los ex chóferes del dictador iraquí. "Algunos miembros destacados del régimen iraquí no tenían ni idea sobre el paradero del ex presidente", afrima Griffin, "pero el modelado de las redes sociales de sus chóferes condujo al descubrimiento de que todos tenían vínculos con la propiedad rural donde se encontró el escondite de Hussein, en una granja cerca de su ciudad natal de Tikrit."

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