Los grandes medios de comunicación cocinan a su gusto el mensaje de los afectados por el terrorismo y hacen requiebros para dar voz a las víctimas que consideran más afines políticamente

Informe

Euskadi Información Global. Redacción. Vitoria.   A los grandes grupos de comunicación no les interesa, o les interesa poco, el discurso mayoritario de las víctimas que éstas canalizan a través de las principales asociaciones de afectados por la violencia terrorista que hay en este país, como la AVT, a nivel nacional, o COVITE, en lo que hace referencia al País Vasco.
Los principales periódicos, emisoras de radio y canales de televisión españoles, que desde un punto de vista informativo descubrieron a las víctimas del terrorismo con treinta años de retraso, a finales de los años noventa, y sólo gracias al empuje de organizaciones como las antes citadas y debido al coraje de plataformas ciudadanas como Basta Ya! o el Foro de Ermua, continúan hoy sin entender absolutamente nada de lo que significan las víctimas del terrorismo y del papel que éstas desempeñan en un panorama político definido, en buena parte, por un posible final de la banda terrorista ETA.
A nadie puede extrañar esta perversa ignorancia. Durante décadas, prensa, radio y televisión se han acostumbrado a contemplar la realidad periodística generada por la actividad terrorista a través de los ojos de los verdugos, y omitiendo siempre la mirada de las víctimas. De hecho, si se leen las crónicas, artículos de opinión y editoriales que la prensa escrita publicaba durante los años ochenta y noventa del pasado siglo, se comprueba con asombro y pavor cómo los lectores tenían la más completa información sobre comandos, municiones, técnicas terroristas, pistoleros etarras, estrategias de los asesinos y terminología criminal, mientras que, en la mayor parte de los casos, lo único que se conocía de la víctima o de las víctimas de un atentado terrorista eran su nombre y profesión.
Varias décadas después, las víctimas del terrorismo han ocupado un especio central en el panorama informativo y, consecuentemente, en las agendas de los grandes medios han pasado de ser intrascendentes a convertirse en material estratégico de utilización política y partidista. Y esto se traduce en algo tan extemporáneo, incongruente y anacrónico como que el mensaje central de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), agrupación que aúna a la práctica totalidad de las víctimas, sea silenciado en algunos casos y minimizado en otros, mientras se potencia, jalea, anima y proporciona grandes titulares a víctimas individuales o a organizaciones minoritarias de afectados cuyo discurso coincide con el políticamente dominante en un país éticamente arrasado, intelectualmente desarmado, culturalmente zafio e históricamente indocto donde periodistas y representantes políticos forman parte de las instituciones más despreciadas por los ciudadanos.
Veamos algunos ejemplos.
El discurso claramente mayoritario de las víctimas del terrorismo insiste en la lucha policial contra ETA, recela de cualquier tipo de negociación con la banda terrorista, se opone a ofrecer ventajas penitenciarias a los asesinos, y prácticamente en la totalidad de los casos, no comprende que se pueda perdonar a los criminales.
Pues bien, en este reciente reportaje de “El Diario Vasco” de San Sebastián, el periódico de Vocento que lidera las ventas en Guipúzcoa, se recogen las opiniones de cinco víctimas que, curiosa pero no casualmente, en su mayor parte disienten de este mensaje. El problema no estriba en dar voz a estos afectados que, como cualquier otra víctima, tienen todo el derecho del mundo a expresar sus ideas: la manipulación se encuentra en que las ideas de estas víctimas, puestas en página, se presentan como si fueran dominantes entre el colectivo de afectados, cuando nada hay más lejos de la realidad. Fíjense en algunas de las citas destacadas por el periódico: “Primero hay que admitir que existe un problema político y, a partir de ahí, buscar una solución”, “Si queremos dejar algo positivo a los que vienen, nos toca ceder a todos” o “Yo sería generosa si de eso depende que la violencia acabe ya”.
En el colmo de la dualidad de discursos, “El Diario Vasco” y “El Correo”, pertenecientes a la misma empresa de comunicación, el Grupo Vocento, se zambullen en la confusión más absoluta al publicar una misma entrevista, a una misma persona, firmada por dos periodistas diferentes y con un enfoque radicalmente distinto. Fíjense en el titular que “El Diario Vasco” dedica a esta entrevista con Maixabel Lasa, directora de la Dirección de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco:  “No me importaría dar una segunda oportunidad a la persona que mató a Juan Mari”. Y ahora presten atención al encabezamiento que “El Correo” adjudica a la misma conversación: “La amnistía de los presos de ETA sería inaceptable para las víctimas”. Esta diferencia radical en el planteamiento periodístico de la noticia se produce porque “El Diario Vasco” vende más del 90% de sus ejemplares en Guipúzcoa, el territorio más marcadamente nacionalista del País Vasco y en el que la ilegal Batasuna tiene una presencia más destacada. En etse marco, el periódico tiende a suavizar los mensajes que se dirigen a esta comunidad, su comunidad de lectores, y, por ello, adecúa el contenido a lo que el comprador del medio quiere y acepta leer. Por lo que respecta a “El Correo”, que vende mayoritariamente su tirada en Vizcaya, pero que también es un medio de relevancia en otras provincias como Álava, Cantabria o, incluso, Burgos, puede permitirse publicar otro tipo de mensajes que no se encuentren tan sujetos a las exigencias identitarias.
Mientras situaciones como estas se producen cada vez con mayor asiduidad en los principales periódicos vascos, la urgencia de adoptar una postura editorial ante las opiniones de las víctimas y frente a lo que se está planteando como un final de ETA en el que la salida a la calle de los presos etarras va a jugar un papel fundamental, también se ha trasladado a Madrid.
En la redacción de “El País”, por ejemplo, se buscan denodadamente víctimas del terrorismo no pertenecientes a lo que ellos denominan “el sindicato”. Es decir, víctimas no pertenecientes a la AVT o a Voces contra el Terrorismo, por ejemplo. Para este periódico, que acaba de ser salvado de la bancarrota por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el hallazgo de víctimas que apoyen los contactos emprendidos por el Ejecutivo con los proetarras y que se muestren partidarias a un proceso negociador como el que tienen en mente el presidente, Alfredo Pérez Rubalcaba y Jesús Eguiguren, es una necesidad perentoria, ya que han de apuntalar desde este ángulo el discurso central del Gobierno.
Y, como no podía ser de otro modo, desde los ámbitos informativos nacionalistas también se potencia a determinadas víctimas. Fíjense, por ejemplo, en esta entrevista publicada en "Deia", órgano de expresión del PNV. De los más de 5.000 afectados por el terrorismo que hay en España, hay solamente tres víctimas, tres mujeres, que han expresado públicamente diversos grados de apoyo y solidaridad con los presos etarras. Una de éstas es María José Aguirre, hermana de Txema Aguirre, un ertziana asesinado por la banda terrorista ETA hace trece años en las puertas del Museo Guggenheim de Bilbao. Esta señora, a la que "Deia" dedicaba hace unos días tres páginas de una de sus ediciones dominicales, explicaba lo siguiente: "Concentrarme a favor del acercamiento de presos fue de lo más doloroso, pero no me arrepiento".

1 comentario:

  1. No por nada zapatero lleva años intentando acabar con las asociaciones de víctimas, creando otras adhoc que comulguen con él. No por nada el nacionalismo mal llamado democrático, lleva años en la equidistancia, intentando equiparar a verdugos y víctimas, e intentando quitar de esta forma la legitimización a las víctimas. De esta forma, si logran quitar esa legitimización, logran quitar todo obstáculo moral y ético a sus pretensiones.

    A saber, quieren materializar y "legalizar" a los asesinos y su obra.

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