La revista “Time” cree que el País Vasco es el segundo territorio del mundo entre los candidatos a “ser una nación”… mientras que los grandes medios españoles se olvidan del pasado totalitario de la actual "izquierda abertzale"

Bandera de la Segunda República de Vermont
Euskadi Información Global. Redacción. Vitoria. El gran problema de la prensa internacional con respecto a Euskadi nace, fundamentalmente, de un error perverso e ignorante: confundir las ambiciones particulares del nacionalismo vasco con los deseos generales de la sociedad vasca.
Esta incultura supina en relación a lo que ocurre en la comunidad autónoma se ha visto amamantada, además, por una contemplación romántico/admirativa del terrorismo etarra, como si la organización criminal más antigua de Europa no fuera, simplemente, una banda de asesinos y tuviera un halo de misticismo revolucionario que emboba a tanto periodista, analista, comentarista, intelectual y estudioso fatuo y pretencioso como hay por ahí, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Desde la Transición, ningún Gobierno español ha sabido atajar esta derrama ideológica, bien engrasada desde el nacionalismo vasco institucional, y ahora nos encontramos con barbaridades que sonrojan, incluso, a los más desinformados. Como muestra, dos botones de este periodismo cantamañanas y petulante que, a lo largo y ancho del mundo, está llevando a cientos de periódicos a la quiebra y a miles de periodistas al paro.
Hace unos días, el británico “Financial Times”, el mismo rotativo sumiso y mendaz que hace unos meses cambió un editorial sobre la economía española después de recibir en su sede una visita de la ministra Elena Salgado, publicaba un artículo sobre el último “alto el fuego decretado por ETA” en el que se permitía recomendar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que procediera, cuanto antes, a llevar a cabo el acercamiento de los presos etarras a cárceles del País Vasco. "Madrid no puede seguir criminalizando a cientos de miles de vascos que quieren la independencia", sentenciaba el panfleto. Paralelamente, la revista norteamericana “Time”, siguiendo el mismo criterio intelectual que sus colegas del otro lado del Atlántico, incluyen al ¡País Vasco! en el segundo lugar de una lista mundial de los diez territorios que aspiran a ser naciones. Junto al Tíbet, Osetia del Sur, Kurdistán, Quebec (¿cuántos veces tienen que rechazar los ciudadanos de este territorio canadiense su independencia para que alguien les crea?), el Sáhara occidental o la Padania. Hay que tener en cuenta que el grado de solidez del reportaje de “Time” lo da la inclusión en el mismo, en décima posición, de la “Segunda República de Vermont”, un proyecto que se mueve entre la broma y la utopía, impulsado por el profesor de la Universidad de Duke Thomas Taylor. Sus seguidores tienen como objetivo declarado devolver al Estado de Vermont a su antiguo régimen de república independiente, buscando, además, el fin de lo que ellos denominan “la tiranía de la América corporativa "("tyranny of corporate America"). En fin, se trata de un extraño compañero de viaje para el secesionismo vasco, pero, probablemente, las posibilidades de que se cumplan los fines de unos y otros son, exactamente, las mismas.
Mientras esto ocurre en las letras internacionales, la prensa española sigue a lo suyo. “El País”, empeñado en buscar a víctimas del terrorismo que no sean “del sindicato” (así es como llaman en la redacción del diario madrileño a los afectados que forman parte de la AVT o de Covite) con el fin de legitimar el diseño de pacificación realizado por Zapatero, Rubalcaba y Jesús Eguiguren, que incluye el intercambio de “paz por presos” con la banda terrorista ETA. Salvador Ulayar explicaba hace unos días cómo funcionan las cosas en la sede del que un día fue un gran periódico.
Paralelamente, en la sedes centrales de los dos grandes grupos de comunicación del País Vasco, EiTB y Vocento, parece haberse instalado una grave y preocupante desmemoria colectiva. Rufino Etxeberria, el actual portavoz de la ilegalizada Batasuna, actualmente conocida como "izquierda abertzale", se pasea por los informativos de Euskal Telebista y las páginas de “El Diario Vasco”, con el aire decidido de quien va a venir a solucionar algunas cosas importantes. Lástima que los responsables de estos medios, lejos de recordar a Etxeberria qué opina ahora de cuestiones como la “socialización del dolor” o  sobre frases inolvidables como aquella de que “han de sentir (los ciudadanos constitucionalistas) el aliento del miedo sobre sus nucas”, interroguen al personaje sobre su visión del futuro de Euskadi. Por algo será. Y es que la historia del siglo XX nos demuestra, reiteradamente, que los verdugos de ayer pueden ser, legitimados  casi siempre por los grandes medios de comunicación, los grandes estrategas del mañana.Y en esas estamos.

Información complementaria: Los grandes medios de comunicación cocinan a su gusto el mensaje de los afectados por el terrorismo y hacen requiebros para dar voz a las víctimas que consideran más afines políticamente

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