Los terroristas consentidos, el independentismo malcriado y el miedo a la libertad

Raúl González Zorrilla. Los terroristas consentidos durante cincuenta años no saben apagar la luz. Mimados por el mundo nacionalista vasco a lo largo de medio siglo, tolerados por la izquierda española como un mal menor desde el comienzo de la transición, entendidos por la Iglesia local, azuzados por el comportamiento deleznable de una clase intelectual que, durante todo este tipo y en su mayor parte, se ha movido entre el apoyo exultante y el silencio cómplice, y persistentemente amparados por amplios sectores de la sociedad vasca siempre más propicios a abrazar a los verdugos que a proteger a las víctimas, los responsables de algunos de los asesinatos más crueles que se han producido en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ofrecen ahora un espectáculo lamentable y moralmente indecente que solamente puede producir dolor e indignación entre los demócratas españoles.
Durante los últimos meses, ETA y la ilegalizada Batasuna han ido modelando con el Gobierno, a través del presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, un proceso de final de la violencia que, muy resumidamente, incluía tres prebendas a cambio de que los asesinos depusieran sus armas: intercambio progresivo de “paz por presos”, legalización del brazo político de los criminales e impulso socio-político de algunas de las peticiones clásicas de ETA en este ámbito. Los fantoches encapuchados que hace unos horas han escupido su último mensaje mensaje no respondieron, ni de lejos, a esta oferta ya de por sí éticamente indecente, políticamente inaceptable y socialmente incomprensible. Continuaron abrazados a sus armas y, sobre todo, desmotraron tener un pavor enorme a la libertad... de los demás.
Mientras todo esto ha ocurrido a lo largo de los últimos meses, Eusko Alkartasuna, junto con la autodenominada “izquierda abertzale” y con el “visto bueno” de ETA, ha ido creando un espacio independentista efectivo para concurrir en las próximas elecciones de mayo en comandita con los antiguos amigos de los terroristas. El partido de Peio Urizar, que ha dejado el escaso prestigio político que le queda en manos de un puñado de asesinos, acaba de ver cómo funcionan las cosas cuando se hacen negocios con los más bestias del lugar. Él y un tal Txelui Moreno proponen sus rocambolescas estrategias identitarias, pero es ETA quien, mientras no mata, se autonombra responsable de autorizar, fiscalizar y vigilar los desarrollos políticos que se produzcan en los ámbitos de la “territorialidad y el derecho a la autodeterminación”. Y, de este modo, los asesinos durante tanto tiempo mimados, prosiguen entusiasmados enredando con sus capuchas, sus chapelas y sus fantasmagóricos blusones negros.
Los terroristas malcriados, impelidos por la situación, dicen que nos van dejar jugar a todos en paz. Pero también nos comunican que, cuando el entretenimiento no les guste, ellos se reservan el derecho a hacer lo único que saben hacer: asesinar, secuestrar, extorsionar, chantajear y atemorizar. Y esto es, directamente, un aviso para nacionalistas montaraces, independentistas presuntamente “democráticos”, negociadores internacionales bien pagados, para Lokarri, para Baketik, y para tanto progre petulante que repite como un mantra esa estupidez “ibarretxina” de que hay que “negociar hasta el amanecer”: la banda terrorista ETA y sus secuaces solamente terminará cuando las fuerzas de seguridad del Estado y el sistema judicial español meta al último asesino en prisión.
Los que siempre se quedan prendados en la mirada de los criminales, pueden hablar de pasos adelante, de pequeños avances, de la bondad del nuevo camino y de que el recorrido de la paz se hace “paso a paso”. Pero esto es lo que hay. Y lo que vemos es que lo importante del comunicado de la banda terrorista ETA es lo que en él no se dice. En este texto infame, prepotente, vacío y psicótico, lo que falta es el convencimiento por parte de los cabecillas de la organización criminal de lo brutal de sus acciones y de la inutilidad de la violencia. El tenue viraje dado por los asesinos malacostumbrados, lleno de basura lingüística que ya no engaña ni a los propios, es, únicamente, un cambio de dirección estratégico que puede ser o no indefinido y que permanentemente va a estar sometido a los resultados políticos que los matarifes obtengan con la nueva vía abierta. No hay autocrítica, no hay remordimiento, no hay reconocimiento del daño causado y mucho menos se esboza una petición de perdón a las víctimas. Únicamente se trata de una respuesta táctica a la presión policial, a la eficacia judicial, a la ilegalización política y al desafecto social que los asesinos sienten llegar, incluso, desde sus allegados ideológicos.
Esto nada tiene que ver con lo que esperaba el Gobierno a través de los contactos permanentes que mantiene con ETA; esto tampoco es lo que esperaba la autodenominada “izquierda abertzale”, que continúa teniendo muy complicada su participación en las próximas elecciones del 22 de mayo, si ésta no denuncia claramente a los asesinos; esto no es, ni de lejos, lo que buscaba Eusko Alkartasuna, a quien se le presenta un panorama electoral infernal al que, quizás, tenga que concurrir en solitario; y, por supuesto, esto no es lo que esperan la sociedad vasca y española, hartas y hastiadas a más no poder de que apenas un centenar de psicópatas, los voceros de éstos y un puñado de independentistas con pretensiones, tengan secuestrado el futuro, el bienestar y el progreso de todos.

El "alto el fuego de ETA", paso a paso. Así se ha labrado el proceso

Información complementaria: "Comunicado íntegro de la banda terrorista ETA"

Información complementaria: Las víctimas del terrorismo responden a los asesinos

1 comentario:

  1. El comunicado de ETA, es un insulto al Estado de Derecho, a las víctimas y a la ciudadanía en general. Como los anteriores, es un comunicado arrogante, condicionante y chantajista. Nos perdonan la vida pero se reservan las pistolas para volver a las andadas tan pronto se les niegue lo que tratan de imponer. Hasta vergonzosa es la forma en que los tres encapuchados a lo Ku, Klux, Klan, dieron el comunicado.. ¿Quienes eran, a quien representan, a los libertadores del pueblo vasco, a extorsionadores, a quienes colocan las bombas o aprietan el gatillo, a quienes vigilan a las víctimas, a las monjas de la caridad o a los frailes de Aránzazu? ¡Qué farsa!.
    Y ante esta farsa-ritual y después de casi mil asesinatos, ¿porqué el Gobierno, por Rubalcaba e Iglesias dice que el comunicado es “insuficiente e importante”?. ¿Qué esperaban y qué esperan?. ¿Un esfuerzo más para separarse de las malas compañías?. ¿No son todos uno certificado con vivencias durante 50 años, por el Tribunal Supremo, el Constitucional y el de Estrasburgo?.
    Se aprecia que el Gobierno tenía conocimiento de la inminencia del comunicado; Sueres Gamboa, como ejemplo, Ternera, Usubiaga y De Juana, están sueltos y no hay terroristas en Nanclares. En contra de la realidad y de sentencias firmes, catalogan a los violentos de buenos y malos; permiten mediante la manifestación en Bilbao y las de Otegi, desbordar los cauces democráticos; tildan de hombres de paz a encarcelados por terrorismo y Eguiguren manifiesta que legalizar a Batasuna, vendría bien para que “esto” fuera por el buen camino.
    Con estos antecedentes y declaraciones, ¿qué pretende el Gobierno?. ¿Seguir negociando para que los buenos terroristas entren en las instituciones sin propósito de enmienda de hecho y sin pedir perdón por los asesinatos y los sufrimientos inflingidos?. No se pueden aceptar comunicados de disfrazados con capuchas y boinas vascas. Pudieran ser miembros de Alkaida. No se comprende que los gobiernos del País vasco y de Madrid valoren el último comunicado de insuficiente e importante.

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