Los empresarios guipuzcoanos callan cobardemente ante el hecho de que Bildu, el proyecto de ETA para entrar en las instituciones vascas, acabe gobernando la Diputación Foral

Zubiaurre, en el funeral de Ignacio Uría, empresario asesinado por ETA

Tal y como revelamos ayer en Euskadi Información Global, la llegada a la Diputación Foral de Gipuzkoa de Bildu, el proyecto político de la banda terrorista ETA para hacerse presente en las principales instituciones de Euskadi, pondría en grave peligro los principales proyectos infraestructurales de Guipúzcoa, que llevan asociados una inversión de más de 2.000 millones de euros.
Pero ante este drama cierto para el territorio guipuzcoano, Adegi, la asociación provincial de empresarios, no tiene nada que decir. Su presidente, Eduardo Zubiaurre, próximo al PNV, solamente ha explicado que su organización, en el caso de que Bildu llegara a gobernar la entidad foral, “mostraría el máximo respeto y su voluntad de colaboración como siempre ha hecho con la institución.” Exactamente el mismo tipo de sumisión mostraron miles de empresarios alemanes cuando Hitler llegó al poder en la Alemania éticamente putrefacta que acabaría haciendo estallar la Segunda Guerra Mundial.
Los empresarios guipuzcoanos callan cobardemente ante Bildu, coalición dentro de la que se encuentran no pocos individuos que han entendido, justificado, comprendido y apoyado, cuando no vitoreado, todos y cada uno de los asesinatos, secuestros, amenazas y extorsiones de la banda terrorista ETA, especialmente aquellos que se dirigían contra decenas de industriales que, a su vez, formaban parte de Adegi.
Ciertamente, es un hecho claro que desde hace treinta años, el empresariado vasco es uno de los objetivos prioritarios de la banda terrorista, pero, al parecer, y a tenor de la reacción de Adegi, no todos los empresarios vascos se encuentran igualmente amenazados por el totalitarismo proetarra. Hay cientos de empresarios que han pagado religiosamente hasta hace pocas semanas el impuesto mafioso con el que la banda asesina ha atenazado a miles de empresas de este país. También hay, tal y como solía decir José María Cuevas, quien fuera antiguo presidente de la CEOE, demasiados empresarios nacionalistas que siguen considerando que el problema de la violencia terrorista no es ETA, sino las instituciones del Estado en Madrid. Y también sigue habiendo no pocos empresarios que contribuye voluntaria y gustosamente a múltiples causas de las promovidas por el dúo terrorista ETA-Batasuna; que piensa que las víctimas de los atentados terroristas lo son porque "algo habrán hecho"; que ayudan económicamente a múltiples acciones en favor de los presos de la banda terrorista ETA y que jamás se han molestado en solidarizarse con las víctimas de los criminales; que, en fin, durante décadas han callado ante el fragor de las armas terroristas y han asumido las tesis de los violentos, orgullosos de que a ellos nadie les amenazaba, ni les insultaba, ni les mataba.
En fin, hay empresarios vascos que son auténticos héroes por mantener sus compañías, los puestos de trabajo de sus empleados, sus inversiones y sus proyectos empresariales aguantando la presión, las amenazas y los ataques de los terroristas y de lo cómplices de paisano de éstos. Pero en Euskadi también hay empresarios que, por acción u omisión, son colaboradores indirectos de los terroristas, cómplices morales de los etarras liberticidas que tantas vidas han segado y tanto dolor han causado a una parte importante de la sociedad vasca.
¿Cuánto respeto y colaboración ha mostrado Adegi, cuántos puestos de trabajo han dado los empresarios guipuzcoanos a los hijos o esposas del más del medio millar de personas asesinadas por ETA en Euskadi?; ¿cuántas ayudas han canalizado los empresarios guipuzcoanos, hoy tan respetuosos con Bildu, a las víctimas del terrorismo?; ¿cuántas facilidades, por ejemplo, ha dado el sector guipuzcoano de la construcción, que tantos millones ha pagado en chantajes de la banda terrorista ETA, para que las víctimas del terrorismo encuentren un hogar digno?; ¿cuántas becas de estudios ha dado Adegi a los hijos de personas asesinadas por ETA?; en fin, ¿nos dirá Eduardo Zubiaurre, presidente de esta asociación, qué ha hecho su entidad para apoyar a todos los empresarios que han tenido que abandonar esta tierra éticamente infecta por la represión de los etarras, de los proetarras y de todos aquellos nacionalistas que comprenden a los primeros y colaboran con los segundos?.

1 comentario:

  1. Quien sabe Don Raul, tal vez no estuviera de más dejar a los gipuzcoanos dejar que les gobierne a quienes han elegido por mayoría. Tal vez viviendo un periodo bajo el marxismo de Bildu lográramos una vacuna contra esta gentuza.

    Y es que si la vacuna no entra por la faceta moral, tal vez deba entrar por el bolsillo.

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