Los principales proyectos públicos de Guipúzcoa, con una inversión superior a los 2.000 millones de euros, quedarían paralizados si el PNV permite que Bildu controle la Diputación Foral de este territorio

Análisis Elecciones Municipales 2011 (3ª Parte)

Infografía de la dársana exterior del puerto de Pasajes
Guipúzcoa se configura como el gran campo de batalla para impedir que Bildu, el proyecto electoral tutelado por ETA para entrar en las instituciones vascas, acceda al control de algunas de las administraciones más importantes de Euskadi tras las elecciones municipales del pasado día 22 de mayo. En este territorio, Bildu estaría en condiciones de hacerse con el control de la Diputación Foral y del Ayuntamiento de San Sebastián, siempre y cuando el PNV renuncie a pactar con los socialistas vascos para impedir el acceso de los antiguos  proetarras a estos puntos estratégicos de poder político.
La llegada de Bildu a la Diputación de Guipúzcoa y al Ayuntamiento de San Sebastián sería dramática para los cuatro grandes proyectos infraestructurales que, hoy por hoy y con distintos grados de desarrollo, permanecen abiertos en Guipúzcoa: la construcción de una dársena exterior para el puerto de Pasajes, que permitiría la ampliación de los muelles mercantes de este histórico fondeadero y que necesitaría una inversión superior a los 1.000 millones de euros: la posible expansión del aeropuerto de San Sebastián, única posibilidad de superviviencia para una infraestructura que año tras año ve disminuir su utilidad mientras incrementa sus pérdidas; la construcción de un metro de superficie para la comarca de San Sebastián, iniciativa presupuestada en 465 millones de euros; y, sobre todo, la puesta en marcha de una futura incineradora para la capital guipuzcoana, presupuestada en 225 millones de euros.
Se trata de más de 2.000 millones de euros de inversión pública que se verían paralizados por un posible gobierno local de Bildu, ya que todos los miembros de esta coalición se han mostrado radicalmente contrarios, aunque con distintos matices, a estas iniciativas. A esto habría que sumar los graves problemas que sufriría el desarrollo de la "Y" vasca, la línea ferroviaria de alta velocidad que actualmente se está construyendo entre Madrid y el País Vasco y cuyo trazado por Guipúzcoa, aunque no podría paralizarse desde la Diputación provincial al tratarse de un desarrollo de carácter estatal, sí que podría verse extraordinariamente dificultado, cuando no boicoteado desde este organismo.
Tanto el PNV de Markel Olano como los socialistas guipuzcoanos han mostrado su convencimiento de que estos proyectos infraestructurales resultan estratégicos para Guipúzcoa y, por ello, para el partido de Iñigo Urkullu sería muy difícil de explicar una falta de un compromiso claro a la hora de defenderlos.
Análisis: Terrorismo, antirracionalismo y acientificismo en el País Vasco
El movimiento anti-progreso vasco, ahora representado paradigmáticamente por Bildu, viene abriendo múltiples frentes desde hace varias décadas. No podemos olvidar que, durante los últimos tiempos, y en una oleada de radicalidad e irracionalismo como no se conoce en ningún otro lugar de Europa, organizaciones proetarras, asociaciones presuntamente ecologistas, colectivos antisistema y grupos incediarios, habitualmente cercanos al mundo nacionalista más radical o a esa progresía vana que se agrupa alrededor de la Izquierda Unida vasca, llevan a cabo en las calles de Euskadi numerosas y ruidosas campañas y movilizaciones contra: a) la construcción del tren vasco de alta velocidad; b) la ampliación del aereopuerto de San Sebastián; c) la puesta en marcha del nuevo puerto exterior de Pasajes; d) el desarrollo del Metro de Donostialdea; e) la instalación de equipos emisores de telefonía móvil; f) la construcción de una incineradora en Guipúzcoa; g) la apertura de nuevas grandes superficies comerciales; h) la puesta en marcha de segundos cinturones circulatorios en Bilbao y San Sebastián; i) la edificación de una nueva línea de conducción de gas entre Euskadi y el resto del país; j) la instalación de redes wifi en los centros de enseñanza vascos.
Y es que la obsesión antitecnológica y antiinfraestructural de los criminales y de los independentistas vascos nace prácticamente con el surgimiento de la banda terrorista ETA. Tanto es así que cuarenta años de terrorismo etarra, y otros tantos que lleva el nacionalismo vasco otorgando legitimidad al discurso más reaccionario de los criminales, ha provocado que el País Vasco sea actualmente una de las regiones españolas donde más difícil resulta sacar adelante cualquier tipo de proyecto infraestructural y donde prácticamente todos los grandes planes de desarrollo de la industria, del comercio y de las comunicaciones que se han emprendido han estado rodeado de polémicas y de viles asesinatos.
En este sentido, a comienzos de los años ochenta, los criminales etarras ya cometieron diversos atentados mortales para intentar detener la construcción de la central nuclear de Lemóniz, entre ellos el del ingeniero responsable de la obra, José María Ryan, asesinado en 1981 tras varios días de secuestro.
A comienzos de los años noventa, la construcción de la autovía de Leizarán, que une actualmente San Sebastián con Pamplona, no solamente fue motivo de múltiples ataques de los terroristas, y del asesinato de dos obreros que participaban en los trabajos de cimentación, sino que, además, el trazado definitivo de la misma, denominado “San Lorenzo”, fue pactado, hablado y consultado por los nacionalistas vascos con ETA. De hecho, la autovía San Sebastián-Pamplona debe de ser la única carretera del mundo cuyo diseño ha sido tutelado, auditado y aprobado por una banda terrorista.
La construcción del Museo Guggenheim de Bilbao, inaugurado en octubre de 1997, supuso numerosas críticas y una fuerte polémica desde ámbitos ideológicos de la izquierda presuntamente progresista y del nacionalismo vasco, que entendían que la pinacoteca neoyorquina iba a suponer, por su influencia y por su poder económico, un ataque frontal al mundo artístico local. La banda terrorista ETA asesinó al ertzaina José María Aguirre Larraona durante los actos inaugurales de la obra de Frank Gehry.
En diciembre de 2008, los etarras asesinaban a Ignacio Uría Mendizabal, propietario de la empresa constructora Altuna y Uría, una de las adjudicatarias de las obras del tren de alta velocidad vasco.
Como puede verse, para la banda terrorista ETA y el nacionalismo vasco más radical, siempre ha sido un tema muy querido el hecho de forjar, a base de crímenes, una Euskadi comparable con la irracional y mítica aldea gala de los reaccionarios Asterix y Obelix. Y esto ha provocado que en la comunidad vasca proliferen con especial rapidez las creencias irracionales, los sentimientos acientíficos, los pensamientos mágicos y las obsesiones maquinistas. Ciertamente, no puede extrañarnos que esto ocurra en un territorio en el que, a lo largo de las últimas décadas, se han puesto del revés los más elementales principios éticos, en el que se han dinamitado los posicionamientos ideológicos más sensatos y en el que insistentemente se han alentado las emociones más obtusas y extremistas, pero sí sorprende cómo los argumentos más disparatados, las opiniones más deformadas y los dogmas más retrógrados disfrutan en la sociedad vasca de una expansión vírica que amenaza con poner contra las cuerdas los principios más elementales de la modernidad, el progreso y el bienestar colectivo. Especialmente, si Bildu llega a controlar algunas de las principales instituciones del país.
No se trata solamente, por ejemplo, de que en Euskadi estén presentes, en estos momentos, más de setenta sectas consideradas destructivas, convirtiendo a esta comunidad en una de las más amenazadas por la invasión de este tipo de asociaciones intelectual y emocionalmente corrosivas. O de que esta región, sorprendentemente, permita que, en las prematriculaciones para la escuela pública, los padres puedan elegir la religión que desean para sus hijos, entre las opciones de católica, evangelista, islámica y judía, o la cienciología, por ejemplo, siempre que haya un mínimo de cien progenitores que soliciten su impartición. Lo más preocupante, sobre todo, es que frenar, retrasar, impedir y violentar el desarrollo infraestructural y tecnológico con atentados, amenazas, manipulaciones y criterios pseudocientíficos, estrafalarios, apocalípticos y demenciales, que en muchas ocasiones ponen como excusa la búsqueda incesante de un territorio irreal, ecológicamente impoluto y ambientalmente límpido, se ha convertido en algo tan cotidiano que, a fuerza de repetirse hasta la extenuación, acaba de ser contemplado con absoluta normalidad por gran parte de la población. De hecho, una vasca anónima, participante en un programa radiofónico que se emitía el mismo día en el que los terroristas asesinaron al constructor Ignacio Uría, expresó el asunto con meridiana y perversa claridad: "Está muy mal que hayan matado a este hombre, pero hay que tener en cuenta que él también asesinaba a las montañas".

Consultar Análisis Elecciones Municipales 2011 (1ª Parte)

Consultar Análisis Elecciones Municipales 2011 (2ª Parte)

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