Presos etarras transmitieron a sus familiares que los contactos ETA-Batasuna-Gobierno habían dado sus frutos: flexibilidad penitenciaria para los reclusos de la banda encarcelados y legalización de la “izquierda abertzale” a cambio de un abandono progresivo de las armas por parte de los terroristas

Euskadi Información Global. Redacción. Madrid. Según datos manejados por instituciones penitenciarias a los que ha tenido acceso Euskadi Información Global, a comienzos del pasado año destacados presos de ETA manejaban una hoja de ruta que describía, casi punto por punto, los diversos acontecimientos que han jalonado la lucha antiterrorista durante los últimos meses.
Según esta documentación, a comienzos de 2010, algunos de los principales representantes del EPPK, el colectivo que agrupa a los presos de la organización criminal en las cárceles españolas, manejaba un ofrecimiento de redención de penas que, en el caso de que ETA abandora definitivamente las armas, incluía el progresivo acercamiento de reclusos a cárceles vascas y la puesta en libertad casi inmediata de aquellos terroristas sin delitos de sangre.
A partir de ese punto, se diseñaba, además, una estructura piramidal de excarcelaciones en la que se contemplaba una flexibilización gradual de las condenas que sería inversamente proporcional a la gravedad de las sentencias recibidas. Es decir, a mayor condena, mayor lentitud en el proceso de salida de prisión, pero teniendo siempre en cuenta que incluso los asesinos con más muertes a sus espaldas podrían verse en la calle en un plazo de tiempo no superior a los cinco años.
Por aquel entonces, el propio EPPK ya había realizado una estimación de futuro sobre cómo podían ir las cosas y había calculado que apenas el 5% de los terroristas en prisión rechazaría de plano estas medidas de gracia y apoyaría que ETA continuara con su actividad criminal. Las mismas fuentes aseguran que entre los presos de ETA que conocían esta propuesta, fruto de los continuos contactos y encuentros entre miembros de los socialistas vascos y destacados representantes de la ilegalizada Batasuna, reinaba un gran optimismo que nunca había sido tan evidente y que continúa hasta el día de hoy.
Y la alegría de los reclusos tiene sus razones. Hasta el momento, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, manoseando las instituciones a su antojo, presionando a la judicatura, recabando apoyos en las instancias judiciales, sirviéndose de medios de comunicación serviles y utilizando todos los mecanismos de los que dispone, ha cumplido a rajatabla sus compromisos. En este sentido, durante los últimos meses, decenas de presos etarras han sido excarcelados por haber cumplido sus penas, por haberse beneficiado de un claro ablandamiento de su régimen penitenciario, por haberse favorecido de determinadas decisiones judiciales siempre favorables a los criminales o por haberse aprovechado de una aplicación laxa del tercer grado.
Paralelamente, el proceso de legalización de “Bildu”, la coalición diseñada por la banda terrorista ETA para estar presente en las elecciones municipales del próximo 22 de mayo, milimétricamente auspiciado por el PSOE y la práctica totalidad de los miembros del Tribunal Constitucional nombrados por este partido, ha cumplido fielmente con todo aquello comprometido por José Luis Rodríguez Zapatero y secuaces del presidente como Alfredo Pérez Rubalcaba o Jesús Eguiguren. Tanto es así que en las conversaciones que el máximo responsable del Ejecutivo mantuvo el pasado mes de septiembre con el líder del PNV, Iñigo Urkullu, para asegurarse el apoyo de los nacionalistas vascos hasta el fin de la legislatura en el año 2012, el mandatario socialista aseguró al presidente del Partido Nacionalista Vasco que la legalización de la “izquierda abertzale” estaba asegurada y garantizada. Esto explica el enfado épico del PNV tras la decisión del Tribunal Supremo de ilegalizar todas las listas de “Bildu” y la “suspensión” de su apoyo a Zapatero hasta que se recondujera la cuestión por parte del Tribunal Constitucional. El máximo órgano judicial hizo su trabajo el pasado jueves, y el PNV acaba de anunciar que “retoma su relación con el Gobierno”.
Y es que Zapatero es un hombre de palabra. Especialmente, cuando se la da a los verdugos.

1 comentario:

  1. Los que insultaban a Mayor Oreja, deberían ponerse de rodilla suplicando perdón.

    Es de arcada lo de este país.

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