Antonio Camacho, el nuevo ministro del Interior, fue investigado por participar activamente en el "casi Faisán" y presionó a las víctimas del terrorismo para que callaran ante la negociación del Gobierno de Zapatero con ETA

Perfil
Antonio Camacho
Euskadi Información Global. Raúl González Zorrilla. San Sebastián.   
Antonio Camacho, el nuevo ministro del Interior en sustitución de Alfredo Pérez Rubalcaba, posee una trayectoria política que es una gran metáfora de los sucesivos Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde su llegada al Ministerio del Interior el 19 de abril de 2004, este madrileño de nacimiento ha representado como pocos la esencia de los últimos ejecutivos socialistas, ideológicamente flácidos, intelectualmente exangües y doctrinalmente inconsistentes. De hecho, Camacho, que fue investigado por el juez Pablo Ruz por su posible responsabilidad en la delación policial a ETA que permitió la huida de varios miembros del aparato de extorsión de la banda terrorista, es uno de los más preclaros representantes de la izquierda española actual, bañada de un espíritu frívolo, desarmado y contemporizador que un día tras otro no duda en despreciar por decrépitos y obsoletos los principales modelos éticos sobre los que se levantan nuestras sociedades.
Antonio Camacho, que entre 2000 y 2003  presidió la Unión Progresista de Fiscales, fue, presuntamente, un protagonista fundamental del entramado diabólico que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero diseñó para impedir que las fuerzas de seguridad, al intentar acabar con el aparato de extorsión de ETA, pusieran en peligro las indignas conversaciones políticas que el Ejecituvo mantenía entonces con los criminales. Pero Antonio Camacho también fue triste protagonista de otros actos institucionalmente indecentes. Apenas unos días después de ser nombrado secretario de Estado de Seguridad, unas declaraciones suyas en las que definía como “jóvenes gamberros” a varios miembros de ETA responsables de diversos actos de terrorismo callejero, levantaron un fuerte escándalo y despertaron la indignación de los ciudadanos demócratas.
Solamente unos meses después de aquella polémica, y según reveló Euskadi Información Global en su momento, Antonio Camacho pidió una reunión con la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, hermana de Joseba Pagazaurtundua, miembro de Basta Ya! asesinado por ETA el 8 de febrero de 2003. En ese encuentro, que tuvo lugar en el Ministerio del Interior, el entonces secretario de Estado de Seguridad demandó, casi exigió a Maite Pagazaurtundua, como representante de todas las víctimas del terrorismo, que los afectados por la violencia rebajaran el tono de sus protestas contra las negociaciones políticas que el Ejecutivo socialista mantenía con los criminales. La reunión se acabó en aquel mismo momento.

Por si todo esto fuera poco, y tal y como hemos venido informando a lo largo del pasado año, las principales operaciones policiales contra ETA que se han llevado a cabo en los últimos meses, han sido previamente anunciadas a destacadas personalidades del entorno nacionalista vasco, especialmente del PNV. Estas filtraciones, que ponen en grave riesgo el éxito de la actuación de las fuerzas de seguridad y que hacen peligrar la vida de decenas de agentes, solamente pueden  tener su origen en un número muy reducido de personas, la mayor parte de ellas situadas en los principales puestos de responsabilidad del Ministerio del Interior, en manos de Rubalcaba y Camacho.
En estos momentos, el “caso Faisán” es una de las principales preocupaciones del candidato socialista a la presidencia del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero la investigación del juez Pablo Ruz sobre el "Caso Faisán", centrada en lo que en opinión de Antonio Basagoiti, presidente del PP en el País Vasco, es "uno de los casos más escandalosos de la democracia", continua interpelando a Antonio Camacho quien, no hay que olvidarlo, para salvar el “proceso negociador” también trabajó en la sombra para hacer posible la puesta en libertad de un psicópata etarra como Iñaki “De Juana” Chaos, hoy en paradero desconocido. De hecho, el propio Camacho ha sido el responsbale del equipo del Minsiterio del Interior responsable de "sondear" a los presos etarras sobre su voluntad de "reinserción".

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