Nacionalistas y socialistas buscan mezclar y equiparar a todas las víctimas con el objetivo de diluir las responsabilidades de medio siglo de violencia terrorista

El empeño de los nacionalistas vascos, con el aval del PSE, por empañar la reciente historia de Euskadi y convertir las últimas décadas de nuestro pasado en un escenario irreal en el que ha habido “muchas clases de sufrimiento” está alcanzando niveles absolutamente surrealistas cuando apenas se están esbozando las primeras aproximaciones para la futura puesta en marcha del Centro de la Memoria impulsado por el Consejo de Participación de las Víctimas del Terrorismo.
En este sentido, la visita de tres días que representantes del Gobierno y del Parlamento de Vitoria han realizado a diferentes centros de la memoria de Berlín y Cataluña (fotografía) ha servido a estos partidos para ir planteando posibles soluciones al que se está configurando ya como uno de los grandes retos ideológico-simbólicos de los próximos meses: cómo poner en marcha una iniciativa permanente de reconocimiento histórico a las víctimas del terrorismo transmitiendo, al mismo tiempo, la idea falsaria defendida por el nacionalismo vasco, y por una parte importante de los socialistas vascos, de que en los “nuevos tiempos políticos” que se viven “no hay ni vencedores ni vencidos” y se homenajea a las víctimas de “todas las violencias”.
Pues bien, en este sentido, Iñigo Iturrate, que ha sido el representante del PNV en este periplo institucional, ha planteado crear un Instituto de la Memoria que recoja los diferentes centros y monumentos que se pongan en marcha alrededor de los diferentes grupos de víctimas y que mantenga "una memoria inclusiva para no dejar en la cuneta a nadie". De este modo, y según explica Iturrate, bajo este paraguas, “se podría incorporar al Instituto de la Memoria centros ya existentes como el Museo de la Paz de Gernika o el monumento a la batalla de Machichaco.”
El PNV quiere impulsar una red de Centros de la Memoria que lo mismo recuerden a las víctimas del terrorismo de ETA que a los oficiales republicanos muertos en la Batalla del Machichaco
Por su parte, la directora de Derechos Humanos del Gobierno de Patxi López, la socialista Inés Ibáñez de Maeztu, también aboga por el “reconocimiento y la reparación de las víctimas de otros sufrimientos." En un artículo publicado en la última edición de la revista Bake Hitzak-Palabras de Paz, Ibañéz de Maeztu explica que “hablar de violación o vulneración de derechos humanos en el País Vasco nos obliga una y otra vez a poner la mirada en las víctimas del terrorismo, como las provocadas por ETA, los GAL, la Triple A o el Batallón Vasco Español”, pero precisa que en Euskadi también “ha habido más sufrimientos”, como el derivado de “la actuación ilícita de agentes y cuerpos de seguridad”. Para Ibáñez de Maeztu, una de las representantes más preclaras de esa ética blanda y acomodaticia especializada en extender la responsabilidad de la barbarie a toda la sociedad, explica que “estas víctimas de vulneraciones de derechos humanos son especialmente significativas, desde un análisis cuantitativo, durante los últimos años del franquismo y los primeros de la transición.”
Por su parte, Gorka Maneiro, portavoz parlamentario de UPyD, ya ha respondido con rotundidad a este estrategia alimentada por nacionalistas y socialistas: “La pretensión de mezclar a unas víctimas con otras, la pretensión de mezclar a víctimas de malos tratos, a víctimas de torturas, a víctimas de agresiones injustas, a víctimas de determinados excesos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a víctimas de balas perdidas y, en un futuro cercano, a las víctimas de la dictadura franquista… con las víctimas del terrorismo de ETA es una idea que nosotros no compartimos en absoluto”. Maneiro reconoce que en los últimos años se han podido producir “situaciones injustas y excesos policiales que deben ser reconocidos y resarcidos”, pero, en su opinión, “los daños a resarcir y las reparaciones que sin duda merecen estas víctimas deben serlo a título individual, a diferencia del colectivo de víctimas del terrorismo, un colectivo de personas que fueron asesinadas o perseguidas para la obtención de fines políticos”.
Artículo: Los vascos apuestan por el olvido y la impunidad

El Gobierno de Patxi López engrasa económicamente la ética blanda de Baketik y concede 8.700 euros a UGT para educar por la paz en el mundo virtual de "Second Life"





1 comentario:

  1. La pretensión de equiparar, de hacer tabla rasa del pasado y los intentos de soslayar la responsabilidad histórica por parte de los nacionalistas, más o menos radicales, es una indecencia moral y política. Pretender equiparar verdugos y víctimas, es un sarcasno.

    No se puede equiparar a quienes fueron asesinados por defender el Estado de Derecho y la libertad con quienes cooperaron o cometieron asesinatos. No se puede equiparar a representantes políticos y a defensores de la Ley, asesinados, con terroristas que se asociaron para asesinar. No se puede equiparar ni justificar a quienes pegaron tiros en la nuca y cometieron asesinatos premeditados, con quienes cometieron abusos al detenerlos. Nunca, de igual manera, ha habido damnificados de los dos bandos, porque desde hace 50 años, sólo ha habido uno haciendo la guerra. No es lomismo que unos estén encarcelados por cometer delitos, que otros que están enterrados por pensar diferente y oponerse a proyectos totalitarios. No son iguales quienes se han dedicado a secuestrar, extorsionar,a amedrentar y asesinar, que los casi mil asesinados, las más de 5.000 víctimas e imnumerables damnificados, que nunca se han tomado la justicia por su mano.

    Por desgracia, se aprecia, que los radicales regidospor ETA y apoyados por quienes siempre les han comprendido, con actitudes chulescas y desafiantes (Zulueta, Beobide, Txeroki o Mendizabal) pretenden equiparar verdugos con víctimas, valiéndose de buenismos, pero admitir la equiparación, supone ofender a las víctimas, volver a enterrar a los asesinados, infligir un insulto a la inteligencia, al sentido común y sobre todo, aceptarlosupondría un obstáculo insalvable para la dignidad y la justicia para con las víctimas y para la consecución del entendimiento, laconvivencia y la libertad.

    Con todo, peor que el intento de equiparación es que pretendan diluir responsabilidades, justificar y equiparar su violencia, como si fuera una más de las que como quieren hacerver, se han dado en el País Vasco.

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