Los socialistas vascos comunicaron hace casi dos años a la autodenominada “izquierda abertzale” que habría medidas de reinserción y gracia para los presos etarras si la banda declaraba definitivamente el fin de la violencia

EIG. Redacción. Vitoria.
Mientras el lehendakari Patxi López, con el visto bueno del PP de Antonio Basagoiti, se afana en la puesta en marcha en el Gobierno vasco de una oficina dedicada a reinsertar a etarras deportados y huidos, el ministro de Justicia de José Luis Rodríguez Zapatero, Francisco Caamaño no descarta la posibilidad de que el proceso hacia el final de ETA incluya “indultos” para los presos terroristas. Y es que, durante los últimos días, y tras la declaración de ETA en la que la banda terrorista anunciaba un alto el fuego definitivo, socialistas y nacionalistas se han embarcado en una carrera indecente para prometer generosidad y ayuda penitenciaria a los reclusos de la organización criminal. Pero tal y como en su momento revelamos en Euskadi Información Global, fue hace casi dos años cuando los socialistas vascos, a través de Jesús Eguiguren, comenzaron a prometer a la autodenominada “izquierda abertzale” la disposición del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero a impulsar medidas de reinserción y gracia para los reclusos etarras en el caso de que la banda hiciera pública una declaración de fin de la violencia.
Entre finales de 2009 y los primeros meses de 2010, los socialistas transmitieron a la ilegal Batasuna que, en un plazo máximo de cinco años, la práctica totalidad de los reclusos etarras podría estar en libertad si la organización criminal anunciaba un cese definitivo de su actividad terrorista. De hecho, y por aquel entonces, el colectivo de presos de ETA en las cárceles españolas manejaba un ofrecimiento de redención de penas que, en el caso de que ETA abandora definitivamente las armas, incluía la puesta en libertad de numerosos terroristas (más de un centenar de etarras han salido de la cárcel a lo largo de los últimos meses) y diseñaba una estructura piramidal de excarcelaciones en la que se contemplaba, a través de diversas medidas políticas, judiciales y administrativas, una condonación gradual de las condenas que sería inversamente proporcional a la gravedad de las sentencias recibidas. Es decir, a mayor condena, mayor lentitud en el proceso de salida de prisión, pero teniendo siempre en cuenta que incluso los asesinos con más muertes a sus espaldas podrían verse en la calle en un plazo de tiempo no superior a los cinco años con una simple petición genérica de perdón.

Información complementaria

Lo que Jesús Eguiguren sabe, lo que no sabe, lo que supone y lo peor que puede pasar

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