El informe “Proyecto Retorno”, elaborado por el Instituto de Criminología del País Vasco, revela la complejidad del regreso a Euskadi de las miles de personas exiliadas por la amenaza de ETA y por la presión del totalitarismo nacionalista

El estudio pone de manifiesto que debe trabajarse con un concepto de “retorno” que no se limite al hecho físico de volver
El informe “Proyecto Retorno”, elaborado por el Instituto de Criminología del País Vasco, y que publicamos en su integridad, pone de manifiesto la complejidad, los matices y las dificultades asociadas a un posible regreso a Euskadi de las miles de personas que, durante los últimos años, se han exiliado de su tierra por la amenaza de la banda terrorista ETA y la presión del totalitarismo nacionalista.
La investigación, realizada por los profesores Virginia Mayordomo, Gema Varona, César San Juan y José Luis de la Cuesta, pone de manifiesto cómo “a las a las víctimas les sigue doliendo el apartamiento forzoso de un país del que muy mayoritariamente se siguen sintiendo parte” y afirma que algunos de estos hombres y mujeres desean volver a su antiguo hogar para contar su historia y para poder recorrer sus calles sin miedo a ser insultados o atacados. “En todo caso, y más allá del hecho de regresar o no de forma permanente, quieren romper con su situación de exclusión y desean poder participar, desde donde estén, en la vida de aquí.”

El “Proyecto Retorno” explica cómo no puede retrocederse o volverse al lugar de donde se ha partido de una forma mecánica o burocrática. “No es ése el sentido posible que debe darse a la expresión de retornar o regresar”, explican los autores. “La idea de retorno que nos parece más apropiada en estos momentos se acerca, por tanto y más bien, a su acepción de restituir en un sentido amplio. No puede repararse lo irreparable, pero sí puede intentarse poner medios institucionales y sociales para favorecer el mantenimiento y hasta el refuerzo de los lazos que existieron, para que pasear por los lugares y entre las gentes donde tanto se ha sufrido y se sufre sea menos doloroso, para que el País Vasco no se asocie por muchas víctimas principalmente con crueldad, para que se conozca la verdad…”
Los investigadores señalan que la puesta en práctica y el desarrollo de esta idea de retorno, a través de programas adecuados, facilitaría a la larga el retorno físico. Y explican que es muy importante tener en cuenta que la figura de la persona que se marchó por la amenaza de ETA denuncia el clima social y político en que sucedió. “No se trata de un fenómeno natural ni irremediable.” Este tipo de victimación terrorista “solo puede explicarse y entenderse en relación con la macrovictimación causada por ETA y su entorno a lo largo de más de cuarenta años. Al cierre de este estudio, ETA aún existe aunque parece no actuar, el miedo pervive y no todos los representantes de las instituciones públicas vascas han condenado sus acciones.”
Por este motivo, añaden los responsables del trabajo, “si bien este estudio se inició con el objetivo de explorar las posibilidades de facilitar el retorno físico de personas y familiares que abandonaron Euskadi por ser objetivos de ETA y del clima social creado por ella, desde una perspectiva del derecho a la reparación pública, su desarrollo ha permitido plasmar la diversidad de intereses y circunstancias de las personas afectadas. En un futuro debe poder trabajarse con un concepto más adecuado de retorno que no se limite al hecho físico de volver.”

Informe "Proyecto Retorno" (Documento íntegro)

100.000 exiliados vascos por las amenazas terroristas y la presión del nacionalismo radical podrían regresar a Euskadi cuando se ponga en marcha el plan de ayudas que está elaborando el Gobierno de Patxi López




2 comentarios:

  1. En una gran ciudad, es posible el retorno, pero en esa miriada de pueblos en manos de los ratasunos, lo veo imposible.

    Porque aparte de las bolas del mundo etarra, lo que persiste es ese grupo social que lleva apoyando durante décadas a los asesinos. Son todas esas gentes que antes de la muerte fisica, lo mataron socialmente, y que en muchisimas ocasiones lo remataron tras su muerte mediante la exclusion social a los familiares.

    Esta sociedad esta podrida, y no veo las condiciones, al menos en muchos casos, para un retorno de los humillados y pisoteados.

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  2. No parece que la sociedad vasca vaya a cambiar. Es una sociedad adormecida, adoctrinada, acomplejada.
    No cuestiona en nada al nacionalismo. Acepta todo lo que el nacionalismo diga cómo el poner nombres vascos a los hijos para hacerse perdonar los orígenes castellanos, el hacerse llamar Mikel y no por su verdadero Miguel, escribir con TX y no con CH, y demás chorradas racistas.
    Por no hablar de convertirse al nacionalismo para vivir sin miedos. Algunos incluso apoyarán el tiro en la nuca fruto del complejo(artificial) de no ser vasco de pura cepa(por tener abuelos de Cuenca, cómo si fuera algo de lo más deleznable).
    Otro ejemplo repugnante es ver a la gente relacionarse en plan buen rollo con quienes jalean el asesinato y a los euskal presoak cómo si nada. Tienen a este tipo de gente en sus cuadrillas sin darles ningún tipo de repugnancia.

    La juventud vasca está totalmente adoctrinada. Es una juventud conformista, dócil, sumisa que no se ha revelado contra el nacionalismo.
    Mal futuro hay en la sociedad vasca. Hace mucho tiempo que considero al País Vasco cómo un lugar de lo más inhóspito para invertir y para tener hijos.

    ¿Cómo hacer que la sociedad vasca reaccione?, ¿cuándo cambiará?.
    La sociedad vasca tiene pánico a a reflexión, porque sabe que le va a remorder la mala conciencia por su indiferencia frente a los asesinatos, cobardía, por su egoísmo.
    Por eso los nacionalistas se ponen tan agresivos cuándo se les afea la conducta, porque en el fondo saben sus pecados.
    Hagamos algo para que la sociedad reflexione. Algo para que se derrumben las mentiras y el odio inoculados por el nacionalismo. Una reflexión que haga a la gente percatarse de los complejos y miedos creados por el nacionalismo.
    El problema es que hasta ahora el constitucionalismo se ha limitado en hacer politica pasiva(o sea hablar y hablar), algo absurdo frente a un nacionalismo que se basa en los sentimientos y no en el raciocinio.
    Hagamos una política que obligue a la sociedad vasca a reflexionar, que es a lo que tiene miedo el nacionalismo, porque sabe que ese es su punto débil.

    Doctora Luisa Delgado

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