El libro “Sangre, votos, manifestaciones” revela como ETA no surgió para combatir la dictadura sino para luchar “contra España y los españoles”, incluyendo en esta categoría a los vascos no nacionalistas



La editorial “Tecnos” acaba de publicar el libro “Sangre, votos, manifestaciones. ETA y el nacionalismo radical, 1958-2001”, en el que sus autores, los historiadores vascos Gaizka Fernández Soldevilla y Raúl López Romo, repasan el más de medio siglo de historia de la banda terrorista y el funcionamiento de su entramado civil, ahora conocido como “izquierda abertzale”.
Los autores explican que aunque desde los años sesenta a nuestros días esta banda criminal ha condicionado dramáticamente la vida política, social y económica de España en general y del País Vasco en particular, “todavía hay aspectos de la historia del nacionalismo radical que resultan desconocidos para la ciudadanía o que han sido tergiversados interesadamente, de modo especial los referidos a la etapa del tardofranquismo y la Transición.”
Para Fernández Soldevilla y López Romo, durante esos cruciales años ETA y su entorno sociológico adoptaron la triple estrategia en pro de la independencia de Euskadi que los ha caracterizado y que da título a su trabajo: sangre (el terrorismo de la banda), votos (los candidatos de HB, su brazo electoral, que se presentaban a los sucesivos comicios para dejar luego vacíos los escaños que obtenían) y manifestaciones (las movilizaciones sociales, que acabaron adueñándose de las calles del País Vasco).

En opinión de estos dos jóvenes historiadores, hay dos mitos básicos alrededor de la fundación de la banda terrorista ETA. El primero, el de la creación de la organización. En su opinión, ésta no se puso en marcha como un instrumento contra la dictadura, sino para luchar contra España, “tuviera el país el régimen que tuviera”. El segundo, que la banda surgió y ha vivido como una consecuencia de “cierto imperativo histórico” que, pretendidamente, es fruto de un conflicto casi eterno entre vascos y españoles. La realidad, para Gaizka Fernández Soldevilla y Raúl López Romo, es que ETA solamente es fruto de la decisión libre de sus miembros, reunidos alrededor de dos dogmas: los españoles, incluidos los vascos no nacionalistas, como “enemigos naturales” y una concepción falseada de la historia construida sobre un cúmulo de mitos “belicistas”.

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