Ninguna localidad del País Vasco acogerá pantallas gigantes de televisión para ver la semifinal de la Eurocopa que enfrenta hoy a las selecciones de España y Portugal


EIG. Redacción. San Sebastián.
Los partidos jugados por la selección española de fútbol han sido lo más visto por los vascos en televisión durante las últimas semanas, con cuotas de “share” que alcanzan el 80%; las ventas de camisetas y material deportivo de “la Roja” se han disparado en los grandes centros comerciales de la región, hasta el punto de que en muchos lugares es prácticamente imposible comprar, por estar agotado, un equipaje deportivo cuyo precio llega a superar los 70 euros; y las calles de las principales ciudades de Euskadi, a la hora de los encuentros del equipo nacional, aparecen desiertas, como bien saben los dueños de muchos bares y restaurantes. A pesar de esto, ningún espacio público del País Vasco acogerá esta noche pantallas gigantes de televisión para poder ver en la calle, como ocurre en otros muchos lugares del país, el partido que enfrentará a España y Portugal en la semifinal de la Eurocopa.

Una nación se cimienta sobre una historia común, sobre unas instituciones compartidas, sobre unas normas universalmente aceptadas, sobre un idioma que une, sobre un marco estable de convivencia y, especialmente, sobre un conjunto grande o pequeño de ciudadanos que se identifican con un proyecto político, social y cultural que sienten como propio. La práctica cotidiana también nos demuestra, una vez tras otra, que un país se construye, se vincula, se cohesiona, se abraza, se solidifica y se hace mayor a golpe de grandes gestas, de acciones un poco épicas, generalmente deportivas, que, de vez en cuando, nos hacen a todos un poco más grandes y, quizás, un poco mejores. Los nacionalistas vascos lo saben. Y, por ello, y a pesar de que sin duda verán el partido España-Portugal en la intimidad, se cuidarán muy mucho de no convertir en algo público lo que podría terminar siendo una gran fiesta de exaltación de la ciudadanía española.
El diario británico “Financial Times”, atento a estas cuestiones, aseguraba hace unos días que “España debe superar su relación emocional entre las autonomías y el centro” e insistía en que la selección nacional es el "símbolo" de un “nuevo país”. Para Simon Kuper, corresponsal del periódico en Madrid, la unidad del fútbol español debe servir de modelo a las regiones, y se atrevía a poner un ejemplo: “El pequeño centrocampista Xavi Hernández no es meramente el supremo pasador del deporte, el catalán también ha mostrado el camino a los españoles para sentirse orgullosos tanto de su región como de la nación española. Xavi representa a una España que es a la vez regional, nacional e internacional’.

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