29 de ago. de 2012

“(...) El 27 de septiembre de 1976 se convocó una huelga general. Vicente Velasco Garren se cruzó con un piquete. Recibió una paliza tan salvaje que pocos días después falleció (...)”

Las trampas del decreto del Gobierno vasco de ayudas a las víctimas de la violencia policial
Autor: Andronico (*)

Atentado en los años ochenta

Es conocido que ETA y su entorno están realizando una intensa campaña para reescribir la historia. El objetivo final, para el cual trabajan con mucha paciencia y perseverancia, es que los criminales de la banda queden como héroes. Muchos han indicado que algunas de sus iniciativas buscan equiparar el sufrimiento de las víctimas con el de sus verdugos. Esto es un error, ya que los terroristas parten de que en este supuesto “conflicto bilateral” ellos eran superiores moralmente.
Así, defienden que ETA ha practicado una “lucha armada” en el curso de la cual han matado a integrantes de los “cuerpos represivos”, franquistas y enemigos de la “patria”, asumiendo como mucho algunos lamentables errores. Por el contrario, el Estado habría practicado “la guerra sucia”, “reprimido al pueblo”, “torturado”, “tirado a matar”, “encarcelado en prisiones de exterminio” y e infinidad de otros epítetos insultantes y peyorativos conocidos por todos.
En esta labor de reescritura de la historia, ahora han contado con la inestimable colaboración del actual Gobierno vasco. Teóricamente, el objetivo del reciente decreto sobre indemnizaciones a víctimas de la violencia policial busca compensar a personas y familiares que han sufrido mucho, tanto como las víctimas del terrorismo, y que hasta ahora habían sido olvidadas. En realidad, lo que hacen es pervertir un fin legítimo y justo y convertirlo en una mera excusa para contentar a los proterroristas e ir abriendo el camino y poniendo las bases para que el próximo Gobierno vasco vaya aumentando las personas a indemnizar, incluyendo progresivamente a terroristas muertos, terroristas presos, detenidos supuestamente torturados, exiliados, heridos en manifestaciones, familiares de presos dispersados, etc. Tal y como ya han proclamado públicamente en alguna ocasión se trata de avanzar hasta que toda su gente sea compensada y oficialmente reparada por su participación en la “lucha”.
Lo grave no es por tanto la reparación de determinados casos, sino cómo lo explica y argumenta el Gobierno de Patxi López. Además, haciendo suyos buena parte de los argumentos de los defensores de los terroristas, oculta elementos fundamentales para comprender muchos de aquellos trágicos sucesos ocurridos durante los últimos años del franquismo y la Transición. Ahí es donde queda de manifiesto cuál es el auténtico objetivo del plan del ejecutivo vasco.
Plantea abiertamente el Gobierno vasco que hubo impunidad. Eso es radicalmente falso. En la mayor parte de los casos de muertes por abusos, errores y negligencias policiales se abrió el correspondiente sumario judicial, hubo juicios, se pagaron indemnizaciones, hubo condenas e incluso expulsiones de los cuerpos policiales. Se ha señalado frecuentemente y con razón que la respuesta de la Administración y de la Justicia no fue todo lo adecuada ni todo lo contundente. Pero los que esto alegan, “olvidan” que tal como denuncian las asociaciones de víctimas del terrorismo, en especial la que agrupa a la mayoría de los asesinados en el País Vasco por ETA, durante la Transición las víctimas no tuvieron aquellos años un mejor trato que aquéllos que sufrieron abusos y negligencias policiales: crímenes sin investigar, de manera que la mayoría de los casos sin culpables se concentran en los años de plomo; falta de indemnizaciones y apoyo social; absoluta carencia de información sobre la situación judicial de su caso; criminales que salieron de la cárcel cumpliendo poquísimos años de condena… Ni mejor ni peor, a todos los han tratado igual de mal, posiblemente porque, en el fondo, los gobernantes de entonces tenían exactamente la misma preocupación que los de ahora: negociar con ETA. En ese contexto, tanto unos como otros eran una molestia.
Por otro lado, el Gobierno vasco comete una infamia cuando plantea que en este campo la única fuente de violaciones de derechos humanos y crímenes fueron las fuerzas del orden. La realidad, cuando nos acercamos a lo ocurrido en aquellos años, es muy diferente. Junto una brutal y despiadada ofensiva terrorista, se desencadenó por parte de los seguidores y simpatizantes de la banda criminal una durísima campaña de violencia y persecución tanto contra aquellos que calificaban de “traidores a la patria” como contra el resto de población vasca. Aún no habían inventado el término de “socialización del sufrimiento”, pero ya entonces, mediante sus métodos violentos y su matonismo mafioso, se encargaron de dejar claro a la población quién mandaba. Y esos métodos violentos también causaron muertes. Sus víctimas, ¿podrán acogerse a estas ayudas?
Aquí traemos algunos de los casos que hemos encontrado en la prensa. Desconocemos si son todos, dado que el eco que tuvieron entonces fue mínimo. En aquella España donde un día si y otro también había muertos y heridos, víctimas de las balas de ETA y de otros grupos terroristas, sus dramas pasaron desapercibidos y apenas obtuvieron unos pocos renglones. Es probable que haya más casos, tanto de muertos como de heridos.
El 11 de diciembre de 1974 se convocó una huelga general en la que los organizadores utilizaron sus habituales métodos coercitivos. José Miguel Sarasola Lizarralde no la secundó y se encontraba en su puesto de trabajo. Su empresa recibió un aviso de bomba y durante la precipitada evacuación, un infarto acabó con su vida. A algunos quizá les parezca extraño que hagamos referencia a esta persona, pero los corifeos de los terroristas no han tenido el menor problema en incluir en sus listados de “victimas” a personas muertas por enfermedad, sin que haya una relación tan inequívoca entre causa y efecto como en este caso.
El 27 de septiembre de 1976 se convocó una huelga general. Durante la madrugada de aquella jornada, Vicente Velasco Garren tuvo la desgracia de cruzarse con un piquete en ese feudo de ETA que siempre ha sido Llodio. Recibió una paliza tan salvaje que pocos días después falleció.
Respecto a los sucesos de Vitoria, siempre se recuerda, y así ahora podrán ser indemnizados, a los cinco muertos ocurridos durante aquellos trágicos incidentes, pero nadie se acuerda de otra víctima, el policía Antonio Laguna al que el 3 de marzo 1976 un cóctel molotov dejó ciego y sordo de un oído, además de provocarle gravísimas quemaduras en todo el cuerpo. ¿El Lehendakari se atreverá a negarle a él o su familia una reparación?
Otra medio a través del cual el entorno de ETA ha matado han sido las barricadas. A mediados de mayo de 1977, se produjo una terrible oleada de violencia en las calles de todo el País Vasco. En esos días, el trabajador de la autopista Bilbao-Behovia Clemente Carro Ibáñez moría atropellado a la altura de Irún, cuando intentaba retirar una barricada que era un peligro para la circulación. Muestra del riesgo que han supuesto las barricadas, tenemos detectados al menos cuatro muertos en accidentes provocados por ellas. Es decir, los simpatizantes de ETA, con el peligroso método de cortar la circulación, han matado casi tanta gente como muertos hubo en los sucesos de Vitoria, pero de esto nadie se quiere acordar.
Los manifestantes en aquellos años no siempre iban a manifestarse. A veces iban preparados para fines más inconfesables. En mayo de 1978, el subteniente de la Guardia Civil, el navarro Juan Eseberri Chavarri, fue reconocido en la calle durante unos disturbios y fue salvajemente acuchillado. El 17 de mayo moría víctima de sus heridas. Sus asesinos fueron detenidos y sentenciados con unas penas singularmente bajas.
Finalmente para cerrar los casos que hemos detectado hasta 1978, tenemos la trágica muerte del joven Fermín Arratibel Vicuña, de 15 años, en Ataún. Un comando de ETA, haciendo gala del tradicional descuido y negligencia que de la que ha hecho gala la banda criminal a lo largo de su historia, dejó una bolsa con armamento entre unos arbustos en una zona donde habitualmente jugaban niños. Unos adolescentes la encontraron, abrieron y se pusieron a jugar. Como una de las pistolas, despreciando el sentido común, estaba con cargador y balas, terminó disparándose accidentalmente, causando la muerte del joven. Este caso evidencia una triste realidad: mientras los proterroristas se han dedicado a inflar hasta el delirio sus listas de “víctimas”, a veces parece que las autoridades españolas han estado más preocupados por aligerar los listados de víctimas del terrorismo..
Con estos datos queda probado que el Gobierno vasco miente. El entorno de ETA ha sido también criminal y letal y lo más importante ahora es investigar más con el fin de aclarar el alcance real de la brutal campaña represiva que los terroristas desarrollaron contra el pueblo vasco y cuál fue su coste en muertos y heridos.
Actualmente, el mundo de ETA, continuando con su obsesión por inventarse un “conflicto” con dos partes enfrentadas, una buena y otra mala, ha lanzado la exigencia de crear una Comisión de la Verdad, como las que han actuado en aquellos países que ellos ponen como modelo. Por nuestra parte, no hay problemas para iniciar un proceso de este tipo, ya que estamos en condiciones de demostrar que durante todos estos años, la inmensa mayoría de las más graves y terribles violaciones de los derechos humanos, ya sea mediante asesinato, violencia de persecución, torturas, represión al pueblo en general y a los opositores políticos en particular, ha sido practicada por ETA y sus secuaces. Hoy más que nunca es necesario que el pueblo español en general y el vasco en particular, sepan exactamente lo ocurrido durante “el conflicto”.

(*) Andronico es el pseudónimo de un conocido experto en la historia reciente del País Vasco

Información complementaria: El decreto de reparación a las “víctimas policiales” elaborado por el Gobierno de Patxi López presenta múltiples deficiencias normativas y jurídicas que lo anularían de inmediato

7 comentarios:

  1. Fantástico artículo.
    La historia es fundamental, la historia de verdad, no la inventada por la miriada de ingenierías sociales de los nacionalistas.

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  2. Un magnífico texto. Felicidades, Andronico.

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  3. Yo no estoy de acuerdo con la linea general del artículo. Eta ha sido (y sigue siendo) el cáncer de la sociedad. Ha perpetrado una historia horrible de asesinatos y coacción: hoy día, aun en tregua permanente, el miedo y la imposición totalitaria del fascismo que creó sigue campando por las calles de -sobre todo- los pueblos de euskadi y navarra. Dicho esto, hay que reconocer que hubo unos tiempos -más o menos hasta 1995- en los que las FFSS del estado cometieron auténticas tropelías, venganzas y actos de terror puro y duro, además de ser connivente con la extrema derecha, yq que no investigaba o entropecía las instrucciones de los casos que los fascistas cometían. Muchos incontrolados en la calles sacaban pistolas y mataban (Santurce, Normi Mentxaka; Montejurra; Atentado de Alonsotegi, 4personas muertas...) y además, la misma poli mataba: 3de marzo de 1976 en vitoria, Mikel Zabalza asesinado en dependencias de la guardia civil, al igual que joxe arregi, la creacción de los gal, que todos eran polis y mercenarios...
    Seamos un poco rigurosos. Hoy día, prácticamente no, pero hubo unos años de verdadera inseguridad jurídica porque la poli mataba y casi no pasaba nada: German Rodriguez murió en sanfermines78 a manos de los grises y ahí sigue la cosa. En fin. A César lo que es del césar.

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  4. Gracias anónimo por su opinión.
    Precisamente lo que busca el artículo es dar al "Cesar lo que es del Cesar". La tesis "oficial", de la se hace eco, es que durante esos años las "tropelías, venganzas y actos de terror puro y duro, además de ser connivencia con la extrema derecha" eran algo exclusivo de la Policía.
    Primero, con nombres y apellidos demuestro que hubo, independientemente de la violencia terrorista de ETA, "tropelías y actos de terror puro y duro" cometidos por el entorno de ETA, realidad hasta ahora ocultada celosamente.

    No he hecho "negacionismo" de las barbaridades cometidas por bastantes policías. Se reconoce expresamente que hubo "abusos, errores y negligencias policiales" y denuncio con claridad que la respuesta de la Justicia no fue la adecuada.Lo importante y novedoso del artículo es que, haciéndome eco de las documentadas denuncias de COVITE, las víctimas del terrorismo fueron tratadas exactamente igual.

    ¿Niega que la investigación y final judicial de la terrible masacre de Alonsotegui ha sido muy diferente a la relativa de los terribles atentados en las estaciones de trenes de Madrid? Estos últimos salieron tan impunes como los ultraderechistas. Así con todos los asesinados por ETA-pm que obtuvieron la más completa de las impunidades: desde 1981 directamente se dejan de investigar sus crímenes. Pero respecto a ETA-m la cosa no fue mucho mejor. En 1995 quedaban en prisión apenas del 10 % de condenados por la autoría asesinatos cometidos en el periodo de 1978-1980, precisamente el más mortal. Hubo casos con cumplimiento efectivo de apenas 7 años, como el asesino de Ulhayar, es decir menos prisión que los autores de los crímenes del BVE.

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  5. Cita los muertos por torturas. ¿Me puede explicar por qué son más importantes José Arregui o Mikel Zalakain que los 3 jóvenes gallegos o los dos policías del servicio de DNI salvajemente torturados hasta morir? El balance en este apartado también es claro: Estado 4- ETA 7.

    Otra realidad olvidada es que los sucesos de los Sanfermines se producen porque poco meses antes, fue asesinado el comandante Imaz, jefe de la Policía Nacional y navarro con el cual al mando jamás se hubiera producido la barbaridad del desalojo de la plaza de Toros. Por cierto ¿sabe que todo se inicia porque saltaron con pancartas pidiendo la libertad de los asesinos de Juan Eseberri?

    Es falso que mejorara el comportamiento de las fuerzas del orden desde 1995. Ahí están las hemerotecas y se ve un cambio importante a partir de 1980 (el último muerto en manifestaciones es de 1979) y sobre todo desde 1983 cuando se reducen drásticamente con las detenciones indiscriminadas que ya desaparecen al final de la década. Los malos tratos y torturas también reduciéndose. El penúltimo muerto en control es de octubre de 1983, mientras el último fue un policía nacional atropellado en 1984. Hubo momentos muy duros por la Policía pero ahí están las hemerotecas donde puede usted comprobar, que incluso en los negros años del final del franquismo y primeros años de la transición, no se llegó a la cotas de brutalidad y de guerra sucia con las que actuaron las policías británica, francesa e italiana en los conflictos de terrorismo a los que se han enfrentado.

    La fuerzas del orden poco a poco mejoraron sus actitudes y comportamientos, y eso que hubo provocaciones como el asesinato de familiares de agentes, que podían haber dado pie a una campaña crueles represalias. A pesar de la muerte de hijos y esposas de guardias y policías, aguantaron y cumplieron la ley. En cambio ETA hacía el camino inverso con una crueldad y sadismo creciente, con una escalada de meteduras de pata y asesinatos de personas "ajenas al conflicto" estremecedor.

    Un dato lo dice todo. El número de medidas disciplinarias por "errores y negligencias" que ha aplicado la banda ha sido exactamente CERO. No contentos con ello incluso asistimos a algo tan bochornoso como que torturadores como Bolinaga o inútiles en grado extremo como los asesinos de Hipercor han sido públicamente homenajeados. Ninguno de los miembros de los aparatos del Estado condenados han gozado del menor homenaje cuando han salido de prisión.

    ¿Damos al Cesar lo que es del Cesar?

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  6. Andrónico no menciona que el subteniente Eseberri de la Guardia Civil formaba parte de un grupo de ultras que estaba atacando la la sede de LKI/LCR (trotskistas) en Pamplona.

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  7. Desconocía esa versión y lo investigaremos.
    Aun así ¿eso justificaba ser salvajemente acuchillado? Tal como lo explica esa impresión da...

    En esos ataques ultras a sedes (que efectivamente hubo) ellos no causaron muertos, como tampoco hubo muertos en los ataques similares contra sedes de partidos de ultraderecha, que también hubo.

    Lo importante es que la violencia no fue unidireccional como plantea la que en la práctica se ha convertido la "historia oficial" de aquella época. Además de los ultras los "patriotas vascos" también dieron leña de lo lindo, atacaron también ellos sedes de otros partidos, protagonizaron algaradas y peleas, acuchillaron, amenazaron, quemaron coches de civiles de ideología adversa e incluso sus acciones dieron lugar a muertes que hasta ahora todos han querido olvidar, en una violencia complementaria de la terrorista oficial de ETA.

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