“Los ‘incontrolados’ de ETA, tal y como ocurría durante el franquismo, son perfectamente conocidos, y se encuentran perfectamente controlados y protegidos”

El regreso de los incontrolados de ETA
Autor: Andronico (*)
Repetidor incendiado en Lemóniz
A medida que la oposición al régimen franquista fue incrementándose, una de las vías de respuesta por las que optaron las autoridades fue renunciar a esa facultad inherente a los estados que es el monopolio de la violencia. Los miembros de los grupos más radicales del Régimen recibieron carta blanca, cuando no fueron directamente encuadrados, para atacar a los miembros de la oposición. El primer acto violento se produjo el 17 de marzo de 1971 cuando fue quemado el coche del recientemente fallecido abogado Juan María Bandrés. A partir de este momento se sucederán ataques y atentados contra bienes de conocidos opositores, que pronto pasaron a pintadas amenazantes, llamadas telefónicas intimidatorias y palizas a diferentes personas. Cuando ya estaba agonizante el dictador, los acosadores llegarán al crimen, produciéndose la primera víctima el 5 de octubre de 1975 en la persona de Ignacio Echabe Orobengoa, hermano del conocido dirigente de ETA Juan José Echabe.

Las autoridades reaccionaron haciéndose las desentendidas. Desconocían quiénes eran los agresores de unas acciones que condenaban, prometiendo poner todos los medios para frenar su acción. De ahí que se empezara a denominarlos como “incontrolados”. La realidad era muy diferente. En las escasas ocasiones en que se producían detenciones eran rápidamente liberados, sus condenas, parcas, y pronto se evidenció que algunos de ellos tenían contactos directos con miembros de las fuerzas del orden. La realidad es que los incontrolados eran conocidos y estaban perfectamente controlados.
Como si nos hubiéramos trasladado en un túnel del tiempo, la realidad vasca ha vuelto a aquellos años de la Dictadura, pero ahora son otros los que manejan a “los incontrolados”. La verdad oficial que nos cuentan es que hay una situación de “cese definitivo de la violencia” por parte de ETA, que la llamada izquierda patriótica (Eskerra Abertzale en euskera) (1) ha optado por vías pacíficas y democráticas de una forma irreversible y que en la nueva Euskal Herria no hay sitio para los violentos.
Lo que está pasando en las calles es muy diferente a las campanudas declaraciones de los políticos y comentaristas políticos. Desde que hace un año se declaró oficialmente la “tregua” definitiva, no han cesado los actos de violencia. Afortunadamente, no se ha vivido la enloquecida ofensiva de los “chicos de la gasolina” en las treguas de 1998 y 2006, pero lo cierto es que nunca han cesado del todo los ataques. Casi ningún mes han faltado las pintadas amenazantes y los “cócteles molotov” contra bienes materiales. Han sido lo suficientemente pequeños y aparentemente poco importantes como para no levantar demasiada polvareda. En ocasiones, ni tan siquiera los medios se hacen eco o lo hacen con notas mínimas, pero son lo suficientemente constantes y persistentes como para que la población vasca capte la indirecta de que “ellos” ni se han ido ni han cambiado. Son los mismos y siguen allí vigilando, controlando a una ciudadanía que como no vote lo que ellos quieren, ya sabe lo que le espera. Que los repetidores de telefonía móvil se hayan convertido en un objetivo prioritario, no es algo casual, ya que cada vez que los atacan, miles de personas privadas de este servicio esencial reciben la advertencia.

El rebrote violento ocurrido durante este verano de 2012, demuestra que estos “incontrolados”, tal como ocurría durante la fase final del franquismo, son perfectamente conocidos, controlados y protegidos. Examinemos los ataques que se han producido desde el mes de junio y que han sido publicados en prensa:
1 junio. Incendiada inmobiliaria en Hernani.
7 junio. Atacados con objetos contundentes y pintadas tres inmobiliarias en el barrio bilbaíno de Santutxu.
18 agosto. Atacada oficina de Lanbide en Guernica.
El 21 de agosto, el lehendakari Patxi López convoca elecciones autonómicas y, a partir de ese momento, se producen los siguientes ataques:
27 agosto. Por la tarde, cinco encapuchados prenden fuego en pleno centro de Algorta a tres contenedores de basura.
28 agosto. Un artefacto de fabricación casera explota en un repetidor de telefonía móvil en Okendo.
8 septiembre. Incendiado repetidor de telefonía móvil en Lezama
8 septiembre. Incendiado un cajero del Banco Santander en Mondragón.
9 septiembre. Aparecen pintadas rezando “hiltzaile”, “gora ETA” y “faxistak”.
10 septiembre. El PSE-EE denuncia la aparición en Lasarte de pintadas “ofensivas e insultantes” contra su portavoz en el ayuntamiento, Jesús Zeballos, y la pasividad de la corporación de Bildu a la hora de la limpieza: los vecinos lo tuvieron que hacer con sus medios.
15 septiembre. Incendiado un repetidor de telefonía móvil en Lemoniz.
20 septiembre. Incendiados dos cajeros de Caja Laboral en Abadiño.
20 septiembre. Cinco jóvenes destrozan con mazos cristaleras del Banco Santander en Pamplona. 23 septiembre. Incendio en un repetidor de telefonía móvil en Baracaldo.
26 septiembre. Atacada la sede de UPyD en Vitoria, lanzándose huevos y petardos contra el interior.
29 septiembre. Fuerzas de la Guardia Civil detienen a cuatro jóvenes cuando iban a atentar contra un repetidor de Telefonía en Basauri.
Tras este rebrote, que empezaba a ser peligroso, llegó el inicio de la campaña electoral y se produce un brusco parón. Ni un solo ataque y una tranquilidad absoluta, sólo rota el último día 12 por los disturbios provocados con motivo del acto organizado por Falange en Bilbao, actos violentos que tienen ante su “parroquia” un significado muy diferente al de la “kale borroka”. Casualmente, hay una unanimidad absoluta sobre lo inconveniente que serían atentados durante la campaña para las sonrientes perspectivas electorales que dibujan las encuestas para la coalición patriótica. Dicho y hecho. Los que han sido llamados radicales nostálgicos, extremistas y descerebrados, de golpe y porrazo actúan con toda la lógica política y cesan la violencia.
¿Cómo han reaccionado a estos ataques la coalición EH Bildu, en general, y sus miembros procedentes de Batasuna en particular? Si nos guiamos por sus declaraciones públicas, en ningún momento han dado muestras de estar incómodos con esta situación de violencia. Más allá de sus hueras declaraciones afirmando que ellos no tenían nada que ver con esos hechos, que ahora era el momento de usar “otras vías”, en ningún momento ha habido una condena rotunda y radical de los atentados. Sorprende esta lenidad, primero porque implícitamente al hablar de que ahora era el momento de usar “otras vías”, están reconociendo su responsabilidad cuando se usaban las vías violentas. Por otro lado, los otros partidos se han desgañitado, sin el menor éxito, para que de un modo expreso y contundente EH Bildu rechazara y condenara sin el menor atisbo de ambigüedad estos ataques. A lo que más se llegó fue a la surrealista declaración de Laura Mintegi afirmando que las condenas son para los púlpitos, algo que partiendo de una fuerza política que bajo sus diferentes nombres en los 35 últimos años ha emitido miles de condenas de sucesos que no eran de su gusto, no deja de ser la enésima tomadura de pelo con que los dirigentes de la Izquierda Patriótica (Ezkerra Abertzale) obsequian al sufrido a la par que incauto pueblo vasco.
La “prueba del nueve” de cómo estos “incontrolados” son tan “incontrolados” como los del franquismo, la hemos tenido con motivo de la detención de I. H., E. E., I. S., y L. B. por intentar destruir el repetidor de Basauri. El día 1 de octubre el diario “La Razón” informó que el defensor de estos “incontrolados” era Kepa Mancisidor. Tal como cualquiera puede comprobar en un buscador, este letrado es defensor de miembros de la banda terrorista
ETA. EH Bildu, hasta ahora, se ha limitado a proferir beatíficas declaraciones de distanciamiento de estos actos. No podemos descartar que, incluso, en algún momento pasen a condenarlos, pero todo eso será humo, todo será otra muestra más del acendrado cinismo de la Izquierda Patriótica a lo largo de sus casi 35 años de existencia, si de una forma contundente y rotunda no se proclama que todos los detenidos nunca estarán incluidos en el “colectivo de presos” y no podrán gozar ni de asistencia letrada ni ninguna de las ayudas, siquiera de carácter moral, que ellos reciben por parte de las diferentes asociaciones y grupos que integran lo que durante mucho tiempo se ha llamado el M.L.N.V.

Ampliación. 13 de marzo de 2013

La tesis que sosteníamos en este artículo se ha confirmado plenamente. Fue acabar las elecciones y cesar los ataques. Esto evidencia que el rebrote de violencia que se vivió durante la primavera y verano de 2012 no fue casual ni tuvo que ver con otros factores, como reclamaciones de tipo revolucionario o social. Los "chicos de la gasolina" mandaron a la sociedad el aviso de que si la Izquierda Patriótica no sacaba un buen resultado, ésta volvería a sufrir la "socialización del conflicto". Una vez que lograron esa segunda plaza a la que aspiraban, los "incontrolados", con una disciplina verdaderamente admirable, han cesado sus ataques de modo radical. Ya veremos cuando aspiren a la Lendakaritza.
Por ahora, han cesado. Todos sabemos que cuando toque, volverán y, por cierto, dada la campaña en pro de la impunidad, pro pensiones y honores para presos que han desencadenando, es de tener que vuelvan pronto, muy pronto.

(1) Durante décadas se ha utilizado el término de "izquierda abertzale", realizando una curiosa mezcla de idiomas que no ocurre en ningún otro caso. En un momento en el que el ultranacionalismo vasco única y exclusivamente utiliza nombres en euskera, el mantenimiento del término castellano Izquierda tiene una intencionalidad propagandística evidente a la hora de obtener apoyos por parte de personas que en condiciones normales sólo les podría repeler quien se autotitula Patriota o Patriótico. Dado que escribo en castellano, soy partidario de “normalizar” este término de uso habitual y desterrar definitivamente el uso del anacrónico Izquierda Abertzale.

(*) Andronico es el pseudónimo de un conocido experto en la historia reciente del País Vasco


1 comentario:

  1. Pernitidme añadir que durante la llamada huelga general del 26 de septiembre pasado, al menos en Pamplona se produjeron actos de violencia callejera que nadie criticó, supongo que por estar escudados en la convocatoria de huelga, pero que en nada se diferencian de los episodios de la misma naturaleza conocidos desde hace tantos años.

    http://www.youtube.com/watch?v=QVfJO3UDyY0

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