30 de oct. de 2012

"(...) No le digas a mi madre que soy periodista, prefiero que siga pensando que soy pianista en un burdel (...)"

"Los portavoces del totalitarismo"
Raúl González Zorrilla
El adoctrinamiento nacionalista catalán, intenso pero sutil, persistente pero discreto, eficaz pero silencioso y, sobre todo, ambicioso antes que apresurado, ha conseguido uno de sus más brillantes éxitos al convertir a la práctica totalidad de los principales medios de comunicación de esta región española en portavoces orgullosamente sumisos y obedientes del catalanismo más asilvestrado, ignorante y  elitista que hemos visto en las últimas décadas. 
La unidad de destino independentista vertebrada por los principales medios de comunicación catalanes alrededor del soberanismo autóctono es una escandalosa y vergonzante sumisión al pensamiento único dictado desde la Generalidad, pero es también, y sobre todo, un ejemplo modélico de cómo en la actualidad algunos de los principales diarios españoles se han convertido en un puñado de vulgares bufones al servicio del poder dominante en cada momento, que es quien realmente dicta lo que hay que escribir, lo que hay que emitir, lo que hay que televisar.
Este comportamiento deontológicamente obsceno de periódicos como “La Vanguardia” o “El Periódico de Catalunya”, entre otros, vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto demasiados periodistas, escritores e intelectuales padecen una constante y ominosa tendencia a defender, justificar, proteger, amparar y apoyar a las elites sociales más reaccionarias, integristas, fanáticas y ultramontanas, especialmente, claro está, cuando éstas mantienen el poder en sus respectivos ámbitos de influencia. Desde hace décadas padecemos este fenómeno cruel en el País Vasco, ahora lo observamos claramente en Cataluña y durante la dictadura lo contemplamos en el resto del país, produciéndose un fenómeno tan indecente como silenciado: periodistas, intelectuales, empresarios de la comunicación y editores que medraron, y mucho, bajo el régimen franquista son los mismos que hoy ponen sus medios de comunicación al servicio de la causa independentista de los catalanes más mostrencos y montaraces.
Los medios de comunicación de esta región, con la honrosa excepción de "La Voz de Barcelona" y algunos, pocos, más,  están dirigidos por un puñado de insolentes orgullosos de lamer las migajas de quienes aseguran sus sueldos, se permiten el lujo un día sí y otro también de amenazar y amedrentar a los instituciones democráticas y lo hacen, además, partiendo de un presupuesto falso y mendaz que los totalitarismos de todo tiempo y lugar han utilizado de una forma recurrente: hablar como si lo hicieran en nombre de toda la sociedad, cuando solamente lo hacen en representación de sí mismos y de los intereses económicos y financieros de sus amigos, de sus dueños y de sus mecenas. De verdad, mejor haría esta quincalla de escribidores si, por ejemplo, intentara amedrentar, intimidar o apocar a quienes en su tierra, un día sí y otro también, impiden la libertad de expresión de miles de ciudadanos, especialmente cuando éstos desean hablar y educar a sus hijos en español.
Los medios de comunicación catalanes que llevan meses participando en esta ignominiosa e insultante campaña mediática al servicio de espurios intereses han puesto de manifiesto hasta dónde alcanza la basura moral que inunda las redacciones y los despachos de algunos de los principales medios de comunicación españoles. La entrega de éstos al poder, su connivencia con los partidos políticos más fétidos que hay en Europa, su vasallaje al pesebre económico, su pobreza intelectual, su indigencia ética y su apatía y galbana para defender el más elemental de los ordenamientos democráticos,  para oponerse al discurso dominante, fundamentalmente cuando éste es antiliberal y anticonstitucional, y para decir, simplemente, que no a la sinrazón y el delirio soberanista de un puñado de descerebrados con botón de mando, es, simplemente, aterradora.
Los periódicos atraviesan uno de los peores momentos de su historia por causas estructurales que afectan directamente a la concepción, elaboración y difusión de un producto que alcanzó su máximo esplendor en los siglos XIX y XX.  Pero a esta situación dramática que en los últimos meses ha puesto fin a decenas de cabeceras y que ha eliminado miles de puestos de trabajo en las redacciones, los periódicos españoles, en su mayor parte, añaden la vergüenza de haberse convertido en idiotas útiles y en voceros arrastrados de unas élites corruptas, ignaras y groseras que solamente trabajan para perpetuarse a sí mismas, y para amamantar a los suyos y a sus negocios, en un proceso circular y permanente que se repite hasta la náusea. 
Efectiva, y desgraciadamente, hoy cobra más significado que nunca la frase tantas veces dicha entre rotativas, pero tan poco interiorizada por quienes tantas veces se han sentido tocados por el dedo de Dios: “No le digas a mi madre que soy periodista, prefiero que siga pensando que soy pianista en un burdel”.

6 comentarios:

  1. Me gustaría que el Sr. González Zorrilla sea más erudito en sus comentarios, ya que tan pagado de si mismo escribe sus artículos:

    Se aplica así mismo la torticera práctica periodística de que la realidad no te estropee un buen titular.

    Pues bien, su sobado comentario "No le digas a mi madre que soy periodista, prefiero que siga pensando que soy pianista en un burdel", es una frase amañada, surguida lejos de las redacciones periodísticas.

    De hecho, la frase original que da origen a la versión del Sr. Zorrilla se debe al título de un libro del publicista francés Jacques Séguela, artífice de la campaña electoral que llevó a Mitterrand a la presidencia francesa en 1981.

    El título del libro publicaco en 1979 es el siguiente:

    "Ne dites pas à ma mère que je suis dans la publicité… elle me croit pianiste dans un bordel"

    UN saludo

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  2. mucha inquina y muy pocos argumentos es lo que hay en el comentario anterior. por cierto, la frase en cuestion ya se utilizaba en las redacciones de los años cincuenta, así que difícilmente puede tener su origen en el libro de Seguela.

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  3. La verdad es que el estilo del Sr. Zorrilla, ampuloso, suntuoso y presuntosos, lleno de palabras de 5 duros no es santo de mi devoción. Pero sobre todo es poco comunicativo.

    Claro, es mi opinión.

    Pero el argumento que he expuesto es elocuente y con datos.

    Sin embargo, ¿Estaba usted allí, es esas redacciones de los años 50 para corroborar su argumento? Jajja, acaso lo usan los actores de "Amar en tiempos revueltos", jaja

    Me parto!!! Hay que ver como se revuelven algunos cuando la crítica no se pone a su ínfimo nivel argumentativo

    tengan ustedes un feliz día

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    Respuestas
    1. Efectivamente, en los primeros años cincuenta estaba en la redacción del diario "Pueblo", donde tengo a gala haber escrito algunas buenas crónicas de sucesos. Mi director era D. Emilio Romero.

      No sé a qué se refiere con lo de "Amar en tiempos revueltos".

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  4. el primer comentarista es tonto.

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  5. Efectivamente, es una idea muy clara que los MCS en Cataluña no responden convenientemente a las inquietudes de la gente y se pliegan a intereses que desconozco o, mejor dicho, prefiero desconocer. El pensamiento único se ha ido implantando en la sociedad catalana hasta el punto que se diluye la ideología en favor del sistema. ¡Y ay de aquél que no publique la editorial común en favor de la idea nacional catalana o ponga peros! ¿Prensa? Hasta ahora pensaba que el peor periodismo era el deportivo. Ahora estoy convencido de que el periodismo actual es de baja estopa. También va por alguno periodicuchos de Madrid, no creáis que me olvido de lo que se escribe y se habla en la Capital. Una pena.

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