“Hacer como que nada ocurre en Noruega es aceptar que el final de ETA habrá de trabajarse en las cloacas de la democracia, allí donde la Justicia solo es un farsa”

Etarras y mediadores, en su laberinto (5/5)

LA CLOACA NORUEGA
Raúl González Zorrilla

Grabado de G. B. Piranesi  (1720-1778)
Las informaciones que Euskadi Información Global ha venido publicando estos últimos días relacionadas con las conversaciones y contactos que los dirigentes de ETA están manteniendo en Noruega, con la autorización y el apoyo del Gobierno de este país, ponen de relieve, fundamentalmente, tres cuestiones: que la organización criminal no contempla disolverse y que sigue empeñada en conseguir réditos políticos como premio por haber dejado de matar; que los tan invocados e ignorantemente alabados “mediadores” internacionales no tienen la más absoluta idea de cómo tratar con las exigencias de los asesinos David Pla, Iratxe Sorzabal y Josu “Ternera” y que la cuestión de los presos solamente ocupa un pequeño espacio entre las desazones de los actualmente máximos responsables de la banda terrorista, preocupados como están, entre otras cosas, en lograr una mesa paritaria de diálogo con el Gobierno de Mariano Rajoy.
Por otro lado, el hecho de que el Gobierno socialdemócrata noruego de Jens Stoltenberg lleve más de un año proporcionando refugio, manutención, apoyo económico y ayuda logística a los tres cabecillas de una organización criminal incluida por la Unión Europea y Estados Unidos entre las bandas terroristas más peligrosas del mundo, es una aberración política, una humillación a las víctimas y un insulto a la legalidad internacional al que el Ejecutivo del Partido Popular, conocedor silente de esta realidad, debería responder con dureza y exigiendo la inmediata detención de los líderes etarras. De la misma manera, resulta absolutamente escandaloso y demencial, y la administración de Mariano Rajoy debería dar explicaciones sobre esta cuestión, que miembros de la “izquierda abertzale”, líderes de Bildu, altos cargos institucionales de Amaiur, dirigentes de EA, “negociadores” internacionales y gentes de los más variados pelajes crucen Europa de norte sur con la más absoluta impunidad, y tantas veces como lo consideran oportuno, para reunirse con tres de los miembros más buscados de la banda terrorista ETA.
Hacer como que no pasa nada en Noruega, como está tratando de aparentar el Gobierno español, es lo mismo que aceptar que el final de ETA habrá de trabajarse en las cloacas de las democracias europeas, allí donde las leyes no sirven, la Justicia es un farsa y donde el Estado de derecho solamente es una sombra tenue en la que resulta imposible distinguir lo aceptable de los inaceptable, lo éticamente decente de lo moralmente impúdico y a las víctimas de sus verdugos. Y donde los ciudadanos honorables siempre salen derrotados.


2 comentarios:

  1. No faltará quien nos recuerde que no se ha acabado nunca con un conflicto político mediante la derrota de una de las partes.

    Sugieren los que afirman lo anterior que si se quiere acabar con este "conflicto político" es necesario negociar con los de la calaña de los que se hospedan en Noruega y, en consecuencia, ceder al menos a parte de sus pretensiones, ya que de lo contrario las expresiones de violencia inherentes al conflicto pueden resurgir.

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  2. Una vez que se ha acabado la serie, felicito al autor por la trascendencia de lo publicado.
    En el fondo se mantiene inalterado el esquema de las últimas décadas: los que mandan buscan un final en función de lo que ellos creen que es ETA y sus "salidas razonables", no de lo que en realidad es la banda criminal y lo que ellos mismos plantean con toda crudeza en sus exigencias.
    Ese permanente alejamiento de la realidad y esa creencia de que "hablando" se les convencerá, es el que justifica que este cáncer haya durado décadas.

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