El prestigioso semanario británico "The Economist" considera que "el español debería sustituir al francés como lengua de trabajo en la ONU"


EIG. Redacción. Vitoria.
El español debería sustituir al francés como lengua de trabajo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta es la conclusión a la que ha llegado el semanario británico "The Economist" en una entrada publicada recientemente en su blog Johnson, dedicado a la situación de las lenguas en el mundo. "The Economist" explica que "la preferencia actual de la ONU por el francés es anacrónica", puesto que, en opinión de la publicación económica, ésta "ya no es representativa de la comunidad internacional", y apuesta por el español como "el único sustituto lógico". "La ONU debería recompensar el aumento de la influencia económica y social de los hispanohablantes -y su fuerte compromiso con el sistema internacional- con un asiento mayor en la mesa de las lenguas", asegura "The Economist".

En la actualidad, los idiomas de trabajo en la ONU son el inglés y el francés. También son oficiales el árabe, el chino, el ruso y el español, lo que permite su uso en la Asamblea General, en el Consejo Económico y Social y en el Consejo de Seguridad, y la mayoría de los documentos se publican en todas estas lenguas.
"Los idiomas oficiales de la ONU responden a motivos de diversidad geográfica. Los hablantes de árabe, inglés, francés, mandarín, ruso y español suman cerca de 2.200 millones. Pero las dos lenguas de trabajo están vinculadas a la tradición. La persistencia del francés se atribuye a su historia como el lenguaje de la diplomacia. [...] Con 74 millones de hablantes nativos, el francés es un idioma mucho más pequeño que el hindi, el portugués y el japonés. Para ser justos, el francés tiene en su haber la diversidad geográfica. Lenguas con muchos hablantes, como el indonesio y el bengalí, son hablados principalmente a nivel doméstico. Pero el español y el árabe están difundidos geográficamente también, y son numéricamente grandes. Los países hispanohablantes, aademás, al contrario que los de lengua árabe, son entusiastas participantes en los organismos internacionales".
"The Economist" considera que "de entre los idiomas oficiales, el árabe, el mandarín y el ruso no tienen sentido como sucesores del francés. Los países de lengua árabe son relativamente apáticos participantes en los asuntos globales, prefiriendo trabajar a través de la introvertida Liga Árabe. El mandarín es enorme, pero mayoritariamente es de ámbito local. Desde el final de la guerra fría, el dominio ruso ha disminuido. Los tres utilizan alfabetos no latinos, por lo que introducir uno de ellos como lengua de trabajo requeriría una revisión dramática y cara del aparato lingüístico de la ONU". Y añade: "El español es el único sustituto lógico. Tiene sentido no solo en comparación con el árabe, el mandarín y el ruso, sino también por sí mismo. La ONU debería recompensar el aumento de la influencia económica y social de los hispanohablantes -y su fuerte compromiso con el sistema internacional- con un asiento mayor en la mesa de las lenguas.

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