"El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, es uno de los personajes más activos en la búsqueda de la máxima impunidad para los crímenes terroristas"

Las víctimas apoyamos a Rogelio Alonso (*)
Rogelio Alonso

Actualmente, en el País Vasco y en el resto de España demasiadas personas, organizaciones e instituciones están fatalmente empeñadas en empequeñecer, relativizar y olvidar la barbarie etarra. Con este fin, tratan de hacer surgir, a golpe de falsedades y manipulaciones mil veces repetidas, un nuevo contexto en el que las permanentes reclamaciones de memoria, verdad y justicia lideradas por la gran mayoría de las víctimas del terrorismo se transmuten en otro tipo de peticiones, vacuas y éticamente indecentes, que hablan de perdonar a los asesinos, que apelan a “sumar esfuerzos” entre quienes matan y quienes murieron, y que exigen “olvidar” a quienes más han padecido la lacra terrorista.
Este empeño, alentado hasta la estulticia y con diferentes grados de intensidad, por nacionalistas, socialistas y populares, está consiguiendo imponer un gran relato de ficción en el que la desmemoria, la mentira como herramienta de construcción de los consensos colectivos y la equidistancia obscena, tratan de convertir el pasado reciente del País Vasco en un escenario irreal en el que "ha habido sufrimiento por ambas partes”, en el que “todos tenemos que ceder” y en el que hay que ofrecer espacios para “la reconciliación”.
El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, es uno de los personajes más activos en la búsqueda de la máxima impunidad para los crímenes terroristas. Para Jesús Eguiguren y sus afines ideológicos, algunos de los cuales se encuentran en el Gobierno de Mariano Rajoy y otros muchos en el Ejecutivo de Iñigo Urkullu, el futuro de Euskadi habrá de ser un territorio cruel cimentado sobre excarcelaciones de criminales, sobre el obligado olvido de todo lo padecido hasta el momento, sobre una tabula rasa impuesta entre víctimas y verdugos o sobre un liderazgo compartido con quienes tantas veces han jaleado el asesinato de ciudadanos inocentes.
La gran mayoría de las víctimas del terrorismo siempre nos hemos posicionado frente a esta barbaridad ética, esta infamia ideológica y esta estupidez intelectual, y en ese camino de reivindicación y resistencia nunca nos ha faltado el apoyo, la ayuda y la colaboración desinteresada del profesor Rogelio Alonso, unos de los mayores expertos mundiales en violencia terrorista al que Jesús Eguiguren ha insultado públicamente con palabras ignominiosas que, curiosamente, el presidente de los socialistas vascos jamás ha dirigido, por ejemplo, a individuos a él tan cercanos como los etarras Francisco Javier López Peña, “Thierry” o Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, “Josu Ternera”.
A lo largo de los últimos años, Rogelio Alonso, desde una postura radicalmente contraria a cualquier atisbo de impunidad, ha explicado con detalle las razones por las que los demócratas debemos obtener una clara victoria frente a la banda terrorista ETA y sus secuaces; nos ha mostrado cómo los derechos individuales de las personas nunca pueden ser sometidos a unos presuntos derechos de los pueblos y nos ha mostrado con absoluta transparencia los motivos por los que las instituciones democráticas, el trabajo de la Justicia y los fundamentos constitucionales no pueden ser puestos en solfa, vendidos, rebajados, recortados o manipulados para contentar a una organización terrorista.
El punto de vista de Rogelio Alonso es, en efecto, absolutamente contrario al que defiende alguien como Jesús Eguiguren, acostumbrado a socavar el sistema democrático en reuniones clandestinas llevadas a cabo en oscuros caseríos; habituado a doblegar las leyes para satisfacer a asesinos siempre insatisfechos y amaestrado en el siempre rentable arte de humillar a las víctimas para contentar a los verdugos.
Por eso, la mayor parte de las víctimas del terrorismo siempre hemos estado, estamos y estaremos al lado de Rogelio Alonso. Mientras tanto, Jesús Eguiguren, según sus propias declaraciones, “toma potes” con diferentes etarras de distintas calañas. Y él, o su hija, recoge premios por ello.

(*) Teresa Díaz Bada y Lola Díaz Bada son hijas de Carlos Díaz Arcocha, asesinado por la banda terrorista ETA el 7 de marzo de 1985. Marimar Negro es hija de Alberto Negro, asesinado por la banda terrorista ETA el día 17 de marzo de 1978. Maite Mollinedo es esposa de Txema Aguirre, asesinado por la banda terrorista ETA el 14 de octubre de 1997; y Ana Uriarte Garay es hija de Luis María Uriarte, asesinado por la banda terrorista ETA el 29 de septiembre de 1979



1 comentario:

  1. Por supuesto que SIEMPRE hay que ofrecer espacios de entendimiento y escenarios de reconciliación. Asimismo, SIN LUGAR A DUDAS que estos espacios y escenarios NUNCA deben hurtar a las victimas el cumplimiento de la Justicia y la Ley.
    ¿Se acuerdan del principio básico?: Sin separación de Poderes no existe la Democracia, el Ejecutivo no debe "mangonear" con el Judicial, así de sencillo. Salú2.

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