"La sociedad vasca no es deudora ni de los criminales de la banda terrorista ni de quienes los aplaudieron ni de aquellos que miraron para otro lado"

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Son las víctimas del terrorismo, lehendakari
Carlos Urquijo (*)

Carlos Urquijo
Presentó ayer el Lehendakari las líneas maestras de su Plan de Paz y Convivencia 2013-2016. Un Plan dividido en tres partes siendo en mi opinión la tercera –titulada del desencuentro al encuentro- la más concreta. Dividida en seis iniciativas, tres de ellas plantean cuestiones como la realización de un informe sobre vulneraciones de derechos humanos, el reconocimiento y apoyo a víctimas sin amparo en la actual legislación y la investigación y acción sobre la tortura. Cuestiones todas ellas que ponen el foco en las reivindicaciones tradicionales de la banda y cuestionan la acción del Estado en la lucha contra el terrorismo.
​Las otras tres iniciativas de esta tercera parte, salvo la del Instituto de la Memoria y Convivencia, tienen un recuerdo para las víctimas del terrorismo y su necesidad de atención, así como al impulso del centro memorial de las víctimas del terrorismo. La descompensación de este capítulo es a mi juicio evidente y creo que el Lehendakari confunde prioridades y esfuerzos.
​La sociedad vasca no es deudora ni de los criminales de la banda terrorista ni de quienes los aplaudieron ni de aquellos que miraron para otro lado. Muy al contrario somos acreedores de aquellos que los cometieron, los aplaudieron o los ignoraron, por eso poner el foco en las reivindicaciones del mundo de apoyo a ETA es un error. Hacerlo es una suerte de equiparación una especie, no de disculpa, pero sí de reconocimiento de la teoría del conflicto, una lucha entre el Estado y una banda armada en la que ambas partes cometieron vulneraciones de derechos que deben ser reparados por igual.
​Creo que el Lehendakari se equivoca con este Plan. Si algo debe quedar claro es que la razón está con las víctimas y que suya es la supremacía moral y que si algún esfuerzo debemos hacer como país, es con aquellos a quienes se les arrebató la vida contra su voluntad. Quienes voluntariamente optaron por ejercer el terror no tienen por qué ser objeto de atención preferente de un Gobierno democrático.
​Ojalá en la fase de consulta parlamentaria que ahora se inicia se corrijan los errores que someramente acabo de describir, no obstante no soy muy optimista. Mucho me temo que con el borrador planteado, la entusiasta defensa de las reivindicaciones tradicionales de la banda terrorista por parte de Bildu y la escasa exigencia del PSE para con este Gobierno, los resultados puedan ser aún peores.
​En la campaña de Clinton contra Bush padre, para desviar la atención de los éxitos de Bush y ganar la atención de los electores y sus problemas cotidianos, uno de sus estrategas acuñó con éxito la famosa frase “Es la economía, estúpido”. Me gustaría que el Gobierno Vasco interiorizara que lo nuestro son las víctimas -“Son las víctimas del terrorismo, Lehendakari”- y aquellos que las causaron deben ser, en todo caso, una vergüenza para nuestra sociedad y jamás objeto de atención preferente.

(*) Carlos Urquijo es delegado del Gobierno en el País Vasco. Este artículo fue publicado originalmente en su blog

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