"La excesiva soberbia de un grupo que se sabe elegido por el dedo del poder político local y la incapacidad de la compañía para adaptarse a los nuevos tiempos competitivos, han llevado a Fagor a su ocaso final"

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"La dramática herencia de Fagor"
  Raúl González Zorrilla

Tal y como se esperaba, el Grupo Mondragón (MCC) ha cerrado definitivamente su cooperativa estrella, Fagor Electrodomésticos, y lo ha hecho dejando una herencia dramática: casi 6.000 empleos destruidos a lo largo y ancho del planeta (1.900 puestos de trabajo en el País Vasco); una deuda general superior a los 1.000 millones de euros; 200 millones de euros aportados por más 10.000 ciudadanos vascos que se han volatilizado a través de las subordinadas preferentes de la compañía, y otros 84 millones de euros en aportaciones voluntarias realizadas por los propios trabajadores de la compañía que jamás serán devueltos a sus dueños. A estas cifras habría que añadir aproximadamente otros 100 millones de euros que, a lo largo de los últimos años, las diferentes instituciones en manos del poder político nacionalista han regalado al grupo cooperativo con el objetivo de que éste, convertido desde hace décadas en un mito intocable del imaginario económico independentista, pudiera salir adelante. Pero todo ha sido en balde. La gestión demencial de la empresa, la excesiva soberbia de un grupo con pies de barro que se sabe elegido por el dedo del poder político local, la incapacidad de la compañía para adaptarse a los nuevos tiempos competitivos, su pretenciosidad a la hora de expandirse al exterior, su irrealismo con los precios, su abandono del cliente y, sobre todo, su incapacidad para leer las tendencias económicas actualmente dominantes, han llevado a Fagor a su ocaso final.

Hace apenas unos meses, el Grupo Mondragón, a través de su división dedicada a la “innovación”, se gastaba casi 200.000 euros (propios y de la Diputación foral de Guipúzcoa) en realizar un trabajo de campo que trataba de demostrar que los habitantes de municipios con una clara mayoría de trabajadores cooperativistas “vivían mejor y más años” que el resto de los ciudadanos. El trabajo fue, obviamente, un fracaso que no demostró absolutamente nada y que ahora, visto con la perspectiva que proporciona todo lo que hemos contemplado durante las últimas semanas, revela perfectamente hasta qué punto el Grupo Mondragón y su tan cacareado “espíritu coperativista” ha sido bañado gratuitamente, por el nacionalismo local y por la izquierda internacional más ignorante, de un espíritu deífico, inmaculado y financieramente santurrón que ahora demuestra su auténtico rostro: casi 2.000 desempleados más en el País Vasco y más de 1.000 millones de euros adeudados. ¿Preguntará ahora el Grupo Mondragón a estas personas cómo afecta el “espíritu cooperativista a su salud?, ¿Se gastará miles de euros el Grupo Mondragón en saber cuántos hombres y mujeres, generalmente de edad avanzada, se han quedado en la ruina tras invertir engañados en las “preferentes” de Eroski y Fagor? ¿Seguirá dilapidando el Grupo Mondragón sus recursos apoyando todas y cada una de las políticas socio-culturales impulsadas por los partidos nacionalistas?
Lo que sí está claro es que el Grupo Mondragón no deja espacio para la autocrítica. En el comunicado que la dirección cooperativista ha emitido para anunciar el cierre de Fagor, lejos de asumir algún error, se informa a los ciudadanos de que “el pasado avala la trayectoria generadora de empleo de la Corporación” y se explica que “todas las divisiones integradas en ella (en la Corporación) actualmente continúan en esta línea”. Además, MCC añade, olvidando que acaba de despedir a casi 6.000 trabajadores, que, en un contexto de mercado globalizado, “los valores propios del cooperativismo (protagonismo de las personas, prevalencia del trabajo sobre el capital, participación en la gestión y solidaridad intercooperativa) son hoy más que nunca claves de gestión de las empresas del futuro, a pesar de que la coyuntura económica es adversa y pone en dificultades a todo tipo de organizaciones empresariales”. 
Ante tanto éxito, tanta bonanza y tanta destreza, solamente queda esperar que la dirección del Grupo Mondragón tenga razón y acierte en sus afirmaciones. Así podrá paliar la deuda de 1.000 millones de euros que actualmente mantiene presenta Fagor, podrá devolver a 45.000 ciudadanos los casi 900 millones de euros que MCC ha recaudado a través de una venta de aportaciones financieras subordinadas demasiado parecida a una estafa colectiva y podrá devolver a las instituciones, a todos nosotros, el dinero que éstas le han regalado durante los últimos años.

Las aportaciones financieras subordinadas de Fagor y Eroski dejan en la ruina a miles de pequeños inversores del País Vasco. La información más completa sobre la operación financiera más caótica y ruinosa llevada a cabo en el País Vasco en la última década. Acceso íntegro al banco de noticias

1 comentario:

  1. En el siguiente enlace se añaden más motivos que han llevado al cierre de Fagor. La verdad duele pero es necesaria conocerla a fondo y bajo múltiples aspectos para que no nos engañen más.

    http://kibbercoop.wordpress.com/tag/corporation/

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