"No ha habido un enfrentamiento entre dos bandos fruto de un conflicto. Lo que hemos padecido es un intento de destruir al Estado de Derecho mediante el terror"

Firma Invitada
Víctimas del terrorismo y víctimas de abusos policiales
Fundación Fernando Buesa
La Fundación Fernando Buesa Blanco ha apoyado desde el principio la presencia de las víctimas del terrorismo en las aulas por una razón fundamental: es uno de los mejores medios para la deslegitimación de la violencia terrorista. El testimonio humano de las víctimas, el del sufrimiento injustamente padecido en primera persona, deslegitima el terrorismo convirtiendo los atentados en lo que son, asesinatos viles y cobardes y al activista en lo que es, un asesino abyecto.
Por otro lado, no debemos olvidar que el informe del Ararteko sobre víctimas del terrorismo mostraba cómo un porcentaje significativo de jóvenes, alrededor del 15 % legitimaba el empleo de la violencia para conseguir objetivos políticos, cuestión que nos parece muy preocupante. Por ello, apoyamos siempre la iniciativa de “las víctimas educadoras” y valoramos muy positivamente la experiencia llevada a cabo en estos últimos años.
Surge ahora la iniciativa del actual Gobierno Vasco de incluir a las víctimas de abusos policiales en el programa, y nuestra Fundación quiere exponer su opinión al respecto.
Estamos de acuerdo en que hay que reconocer y reparar las injusticias padecidas por dichas víctimas, en el sentido ya aprobado por el Parlamento Vasco por amplísima mayoría, y su traslación al Decreto aprobado en la legislatura anterior. Pero dicho reconocimiento hay que hacerlo sin ningún tipo de equiparación de las causas que produjeron su victimación. Porque, si bien el sufrimiento injustamente padecido las iguala, es totalmente inaceptable que se puedan equiparar las causas que lo motivaron. Porque es totalmente diferente el objetivo político de ETA, destruir el Estado de Derecho e imponer un proyecto totalitario y excluyente, que la muerte en un control de carreteras o los abusos en una comisaría por parte de funcionarios públicos en el ejercicio ilegítimo de sus funciones. Estas conductas son absolutamente rechazables por supuesto, pero están desprovistas de objetivo político. Las únicas víctimas de motivación política son las victimas el terrorismo.
Todo el mundo puede entender que a las víctimas del holocausto no hay que mezclarlas con las víctimas de los bombardeos indiscriminados de la aviación aliada en la Segunda Guerra Mundial. Todas víctimas, pero las causas de su victimación son totalmente distintas. Y esa es nuestra exigencia. Que se reconozcan y reparen las injusticias pero que no se mezclen en absoluto las causas de la victimación.
Y lo decimos porque vemos con claridad cómo la estrategia del mundo de Batasuna es tratar de diluir su responsabilidad en el horror que apoyaron y el terror que generaron a través del relato de la existencia de un conflicto que genera víctimas de las partes enfrentadas. Aquí no ha habido un enfrentamiento entre dos bandos fruto de un conflicto. Lo que hemos padecido es un intento de destruir al Estado de Derecho mediante el terror. Y no por la existencia de un conflicto, sino como fruto de una decisión personal y libre de quienes trataron de imponer un proyecto totalitario sobre la sangre inocente de las víctimas. La inmensa mayoría de la sociedad vasca no lo hizo y luchó, primero contra la dictadura y después contra ETA, con la movilización contra el franquismo y apoyando al Estado de Derecho en la democracia. Y un ejemplo clarísimo de ello ha sido la actitud de las víctimas del terrorismo, desechando la venganza y apoyándose siempre en el Estado de Derecho.
Para nuestra Fundación, la presencia de las víctimas del terrorismo en las aulas tiene que tener un tratamiento específico, porque es la violencia terrorista la principal violencia que hemos padecido, porque tiene una relevancia política y social singular insoslayable y porque aún no está deslegitimada. El que las víctimas de abusos policiales acudan a las aulas tiene que estar presidida por la prudencia y por la exigencia de no equiparación de las causas de su victimación.
En el borrador del Plan de Paz y Convivencia que se nos presentó, vimos con preocupación que no quedaba clara la deslegitimación del terrorismo y se buscaba, en nuestra opinión, una equidistancia que rechazamos. Y, al enmarcarse esta decisión en el contenido del Plan, nuestra preocupación aumenta, máxime cuando escuchamos que serán los colegios los que escogerán qué víctimas van a las aulas. Consideramos que esto no es aceptable. No puede haber una selección de víctimas por según qué colegios porque no respondería al objetivo del programa. La posibilidad de que determinados centros pudieran rechazar la presencia en las aulas de las víctimas del terrorismo y que, por el contrario, decidieran seleccionar únicamente a las víctimas de otras vulneraciones de derechos, provocaría que pudiera trasladarse una visión sesgada e incompleta de lo que ha sucedido en los últimos años. Por ello, la Administración tiene que liderar un programa claro y ordenado y asegurar que el mensaje que se impartirá será, además de la deslegitimación de todas las vulneraciones de derechos humanos, la nítida deslegitimación del terrorismo. Solo así podría ser aceptable.

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