El Gobierno nacionalista vasco dice que el ébola es una enfermedad “nueva”, pero según la OMS se conoce desde hace cuarenta años

Jon Darpon e Íñigo Urkullu
El ébola se conoce en el mundo desde hace cuarenta años, pero, al parecer, el Gobierno de Íñigo Urkullu no había oído hablar de esta infección hasta ahora. De hecho, el consejero de Sanidad, Jon Darpon, ha querido lanzar hoy un mensaje de “tranquilidad” ante una "enfermedad nueva" que tiene una "mortalidad muy alta" y una “elevada tasa de contagio” y que, por lo tanto, es normal que genere "inseguridad". Además, ha querido dejar claro que todavía el riesgo de que haya en Euskadi un "caso real" de ébola es "bajo", aunque no ha explicado qué razones le han llevado a realizar esta afirmación. Tantas dudas e intranquilidad han levantado las palabras del responsable vasco de Sanidad que Gorka Maneiro, portavoz de Unión Progreso y Democracia, ha solicitado ya su comparecencia en el Parlamento de Vitoria para que concrete qué medidas se están adoptando en el País Vasco ante el brote de ébola y las medidas que se adoptarían ante un posible caso de esta enfermedad en la Comunidad Autónoma.

Según informa “La Tribuna del País Vasco”, diversos expertos reconocen que, contrariamente a lo declarado por el Gobierno vasco, el ébola tiene ya una larga historia tras de sí y que, de hecho, desde hace varias décadas es una de las enfermedades más temidas en el continente africano. Además, las mismas fuentes aseguran que tampoco es cierto que el ébola tenga una elevada tasa de contagio. “El ébola solamente puede contagiarse por un contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados”, se señala desde la Organización Mundial de la Salud, y esto la convierte en una enfermedad controlable. Todos los especialistas coinciden en señalar que si con la mortalidad que produce el ébola tuviera la tasa de contagio que tienen otros virus, como el de la gripe o el dengue, estaríamos hablando ahora de una situación de grave riesgo para la supervivencia de la raza humana. Afortunadamente, no es el caso.
Según la Organización Mundial de la Salud, el virus del ébola se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Nzara (Sudán) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ébola, que da nombre al virus.
El género Ebolavirus es, junto con los géneros Marburgvirus y Cuevavirus, uno de los tres miembros de la familia Filoviridae (filovirus). El género Ebolavirus comprende cinco especies distintas: ebolavirus Bundibugyo (BDBV); ebolavirus Zaire (EBOV); ebolavirus Reston (RESTV); ebolavirus Sudan (SUDV) y ebolavirus Taï Forest (TAFV).
Las especies BDBV, EBOV y SUDV se han asociado a grandes brotes de EVE en Africa, al contrario de las especies RESTV y TAFV. La especie RESTV, encontrada en Filipinas y China, puede infectar al ser humano, pero hasta ahora no se han comunicado casos de enfermedad humana ni de muerte debidos a ella.
El virus del ébola se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados. En África se han documentado casos de infección asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva.
Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo (a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel) con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.
Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver también pueden ser causa de transmisión. Los hombres pueden seguir transmitiendo el virus por el semen hasta siete semanas después de la recuperación clínica.
La infección del personal sanitario al tratar a pacientes con EVE ha sido frecuente cuando ha habido contacto estrecho y no se han observado estrictamente las precauciones para el control de la infección.
Entre los trabajadores que han tenido contacto con monos o cerdos infectados por el RESTV se han registrado varios casos de infección asintomática. Por tanto, parece que esta especie tiene menor capacidad que otras de provocar enfermedad en el ser humano.
Sin embargo, los datos recopilados al respecto solo se refieren a varones adultos sanos, y sería prematuro extrapolarlos a todos los grupos de población, como los pacientes inmunodeprimidos o con trastornos médicos subyacentes, las embarazadas o los niños. Son necesarios más estudios sobre el RESTV antes de que se puedan sacar conclusiones definitivas sobre su patogenicidad y virulencia en el ser humano.

1 comentario:

  1. aunque no ha explicado qué razones le han llevado a realizar esta afirmación

    Yo si se las razones, porque es un político. Es como ZP y sus brotes verdes, o el rajoy y sus brotes verdes.

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