Sobre ETA, el bádminton y un rebaño de borregos

Juan Karlos Izagirre (Bildu), alcalde de San Sebastián
La Guipúzcoa gestionada por la coalición filoetarra Bildu no solamente es un territorio geográfico sino que, sobre todo, es un espacio ideológicamente indecente y políticamente reaccionario que se asienta sobre un “nosotros” reduccionista que apela a la esencia más levantisca, ignorante y arcaica de la palabra pueblo para definir, a su modo, el “paraíso perdido” de los “auténticos vascos”.
La patria mítica, fanatizada y racista que Bildu va construyendo persistentemente se alimenta de un ecologismo fundamentalista, de un modelo económico que apenas va más allá del trueque tribal, de un anti-occidentalismo tan radical como pueril, de un irracionalismo intelectual y de un profundo aborrecimiento del desarrollo tecnológico como herramienta fundamental del bienestar colectivo.

Y es que la sociedad que Bildu anhela, y a cuya construcción ha dedicado todos sus esfuerzos durante los últimos cuatro años, ya fue perfectamente descrita hace varias décadas por un tal Antxon Ezeiza, un independentista fanatizado, un cineasta funesto y un referente cultural que en su momento resultó clave para la tropa de ignaros que hoy gobierna la Diputación Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián. Este hombre, en los años ochenta del pasado siglo, dijo lo siguiente: “Ya tenemos el embrión del Estado, el Ejército que es ETA y la Hacienda que es el Impuesto Revolucionario; y no pararemos hasta que veamos a las ovejas comiendo ahí”. Y señalaba el seto que separan los carriles de la Avenida de la Libertad, la principal arteria urbana del centro de San Sebastián.
Pues bien, muchos años después, las ovejas (“latxas”, por supuesto) han llegado, por fin, literalmente, a las calles de la capital guipuzcoana. Dos hectáreas del parque urbano de Ametzagaina se han vallado para que numerosos ovinos pasten en la zona y sustituyan así, en una experiencia piloto de “ecopastoreo”, a los cortacéspedes a motor. Las reses jardineras permanecerán todo el año en la zona escogida y, con este fin, la casa consistorial manoseada por Bildu ha dispuesto la construcción en el citado parque de un establo.
Pero, como decimos, mientras los borregos cuadrúpedos llegan a la ciudad, sus homólogos bípedos se han encastillado en la Diputación Foral y en el Ayuntamiento, bajo las órdenes de Martin Garitano y Juan Karlos Eizagirre, respectivamente. Desde allí, acaban de decretar que la provincia perderá 12.000 pernoctaciones hoteleras y cerca de tres millones de euros en gasto en restaurantes y comercios por su negativa a acoger el Campeonato Mundial Junior de Bádminton, que no se celebrará en San Sebastián por la falta de interés mostrada por ambas instituciones. Según Bildu, no es de recibo que se celebre en Donostia este certamen porque en el mismo participa la selección española y porque se trata de un deporte “sin interés” que no tiene raigambre ni tradición en la urbe.
Y es que, efectivamente, el bádminton, de origen asiático, es también muy popular en Gran Bretaña y Estados Unidos, hecho que, para el rebaño directivo bildutarra, tiene unas connotaciones dramáticas que ya definió en su momento Arnaldo Otegi, otro de los líderes de la manada filoterrorista, en el documental cinematográfico “La pelota vasca”: "Pensamos que el día en que en Lequeitio o en Zubieta se coma en hamburgueserías y se oiga música rock americana, y todo el mundo vista ropa americana, y deje de hablar su lengua para hablar inglés, y todo el mundo esté, en vez de estar contemplando los montes, funcionando con Internet, pues para nosotros ese será un mundo tan aburrido tan aburrido que no merecerá la pena vivir".
Pues eso. Las ovejas, “latxas”, siguen balando.

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